21.3.22

Guillem Martínez: La guerra de Ucrania tiene una característica única. Al poco de iniciarse se iniciaron las negociaciones. Es, por tanto, una guerra, también, de negociaciones... Ha trascendido que hay –o no; vete a saber– una lógica para el acuerdo. Consistiría en asumir la independencia de Crimea, Donetsk y Lugansk / Alsacia y Lorena, así como la neutralidad de Ucrania. Esta agenda no justifica una guerra... La marginación de Rusia puede suponer también la automarginación de Occidente. Esto es, la creación de un bloque económico, también neoliberal, que integraría Rusia, China, y parte de África, Asia y Sudamérica. Un nuevo mundo bipolarizado y segregado –y no tan boyante–, en el que un bloque trabajaría con el dólar, y el otro no. Eso es increíble hoy. Pero las guerras están para hacer creíble lo increíble... un analista chino, Lanxin Xiang, moderado, no probélico y out of China, que dijo algo que me dejó pasmado. La aproximación entre Rusia y China, efectiva, es inverosímil culturalmente, señaló, lo que explica algo más inverosímil: el alejamiento, el abandono de Europa respecto de Rusia. Europa, vamos, no ha tenido inteligencia desde el fin de la Guerra Fría... No hubo inteligencia para intuir que Rusia preparaba algo gordo, y que ese algo –una guerra, vamos– contaba como arma con el sistema dadá de establecimiento del precio de la energía en la UE

 "1- La guerra de Ucrania tiene una característica única. Al poco de iniciarse se iniciaron las negociaciones. Es, por tanto, una guerra, también, de negociaciones. (...)

2- Sobre las negociaciones. Ha trascendido que hay –o no; vete a saber– una lógica para el acuerdo. Consistiría en asumir la independencia de Crimea, Donetsk y Lugansk / Alsacia y Lorena, así como la neutralidad de Ucrania. Esta agenda no justifica una guerra. (...)

Rusia carece de pista de aterrizaje, por lo que seguirá volando, si un tercer país, potente y resultón, no se erige en mediador para establecer un plan de seguridad europeo entre UE y Rusia. Y, claro, luego está la cosa d). 

3- Cosa d). Las sanciones de USA y UE, recordemos, no se establecieron para ganar la guerra sino, literalmente, para acabar con Putin. Por lo que continuarán incluso tras el fin de la guerra. Esto va para largo, vamos.

 4- Sobre el campo de batalla económico en Rusia. Bloomberg calcula que las sanciones han ocasionado un agujero de 30.000 M$ en el PIB ruso. La devaluación real del rublo va por el 40%. (...)

En Oxford sitúan la quiebra para el 15 de abril. En todo caso, Rusia tiene poca deuda –el 18% del PIB; es más, en 2018 solventó el 84% de su deuda con los USA; Rusia, todo apunta a ello, viene preparada a esta guerra económica; la tenía calculada, ha ahorrado y se ha desprendido de deudas–, y tanto su economía como su ciudadanía parecen estar preparadas, o más preparadas y acostumbradas que Occidente, para una vuelta a la economía Mad-Max.(...)

 Piketty ha emitido, desde Le Monde, una primera valoración sobre la efectividad de las sanciones sobre Rusia. Son efectivas, apunta. Están afectando a la economía rusa. Mucho. Esto es, a su masa asalariada, para-asalariada y casi-asalariada. Pero está por ver si afectan a su oligarquía. La persecución internacional de fondos y propiedades rusas, señala, afecta a unas 1.000 personas, si bien debería afectar, para ser operativa, a 10.000, que son las personas que accedieron a la inmortalidad financiera desde los 90/Putin. Intensificar ese acceso a una fiscalidad internacional, señala, sería una garantía contra el militarismo que viene. Y parece que no irán por ahí los tiros. En 1918, así, se hizo creíble la dolarización de Occidente.

 5- Y aquí, un inciso. La marginación de Rusia puede suponer, y como su nombre indica, la marginación de Rusia. Pero también la automarginación de Occidente. Esto es, la creación de un bloque económico, también neoliberal, que integraría Rusia, China, y parte de África, Asia y Sudamérica. Un nuevo mundo bipolarizado y segregado –y no tan boyante–, en el que un bloque trabajaría con el dólar, y el otro no. Eso es increíble hoy. Pero las guerras están para hacer creíble lo increíble. En 1918, así, se hizo creíble la dolarización de Occidente.

(...)  un analista chino, Lanxin Xiang, moderado, no probélico y out of China, que dijo algo que me dejó pasmado. La aproximación entre Rusia y China, efectiva, es inverosímil culturalmente, señaló, lo que explica algo más inverosímil: el alejamiento, el abandono de Europa respecto de Rusia. Europa, vamos, no ha tenido inteligencia desde el fin de la Guerra Fría. Ha hecho de un derrotado, que necesitaba ayuda, un enemigo. Un Versalles.

 (...) No hubo inteligencia para intuir que Rusia preparaba algo gordo, y que ese algo –una guerra, vamos– contaba como arma con el sistema dadá de establecimiento del precio de la energía en la UE. Como pasó con el Covid, Europa careció, una vez jubilado el Bienestar, esa forma de pensar en lo común, de un observatorio para observar lo que se avecinaba. Por recortes, Europa ha suprimido su inteligencia.

 7- Sobre el campo de batalla europeo. Rusia ha emitido esta semana la sanción de 200 productos para Europa y USA. El grueso son materias primas que afectarán a Europa, la gran perjudicada en este pifostio. Fertilizantes, piensos, productos químicos, minerales y alimentarios. Lo que supone ya algo que afecta a la seguridad alimenticia mundial.  (...)

10- En todo caso, la Cumbre de Versalles fue, fundamentalmente, un giro militarista en Europa. Se acordó implementar una decisión de la OTAN, de 2014, y de la que nadie se acordaba, consistente en fijar el presupuesto de defensa en cada Estado de la UE en un 2%. Lo que implica, forzosamente, recortes sociales.(...)

 12- La guerra está afectando a quien no debiera. Esto es, a la izquierda del PSOE, y no tanto a la extrema derecha 2.0, vinculada, incluso económicamente, con Putin, que ni se ha despeinado. (...)"

( Guillem Martínez  , CTXT, 19/03/2022)

No hay comentarios: