"DECLARACION DE PRINCIPIOS. Un cubano que ha sentido gravitar el peligro de agresión por parte de un vecino poderoso no puede quedar indiferente ante una invasión. No importan las razones. La paz, el respeto a la integridad e inviolabilidad territorial y la solución pacífica de los conflictos, piedras angulares del Derecho Internacional, son las razones.
Apoyar razones para invadir a un país es aceptar que cualquier país puede invadir a otro. Para Cuba, para todos, eso sería muy peligroso. EEUU podría sostener mañana que Cuba afecta su seguridad nacional y decidir invadirla.
Muchos de mis correligionarios de izquierda han minimizado o justificado la invasión rusa. No es posible colocar comillas a la palabra invasión para calificar lo hecho por Rusia. Las bombas y misiles de EEUU y la OTAN asesinan a la población civil. Las bombas y misiles rusos también. Escudarse detrás del arsenal nuclear para invadir deviene burdo chantaje. Las invasiones de unos no valen para minimizar o hacer justificables las invasiones de otros.
A PRIORI. Occidente y EEUU son responsables de la invasión rusa a Ucrania. Eso es un axioma. No atendieron a que Rusia sentía la expansión de la OTAN hacia sus fronteras como amenaza a su seguridad. No era razonable llevar la OTAN hasta las fronteras rusas sin esperar consecuencias. Era una suerte de extensión de la Guerra Fría que invocaba la Guerra Caliente.
¿Cuál habría resultado el comportamiento racional? No incidir en lo que Rusia advertía como peligroso. Imaginemos a Rusia instalando misiles en México o Canadá. -O en Cuba, Nicaragua y Venezuela, como apenas hace unas semanas sostuvo el Vice Ministro de Exteriores ruso Serguei Ryakob-. ¿Qué harían los EEUU? Ya vimos lo hecho en la llamada Crisis de los Misiles de 1962.
EL CASUS BELLI: Analicemos el casus belli: la expansión irresponsable de la OTAN hacia las fronteras rusas. Cada nación es soberana en cuanto a decidir su membresía en toda organización internacional. ¿Por qué una nación decide ser miembro de un sistema de defensa colectivo? Si una nación se siente segura no lo hace. Las naciones que solicitaron su membresía en la OTAN desde 1997 no se sintieron seguras. Los tanques rusos al liberar del nazismo a Europa Oriental instauraron en todas esas naciones la llamada ¨dictadura del proletariado¨, un sistema político manu militari y gobiernos ¨afines¨ a Moscú. Cuando dos de esas naciones intentaron evadirse del ¨tornillo de banco¨ fueron invadidas por el Ejército ruso: Hungría 1956 y Checoslovaquia 1968.(...)
Si en América Latina se evidencia un profundo espíritu anti norteamericano a partir de las agresiones de EEUU a naciones de este hemisferio en Europa Oriental se tiene un profundo espíritu anti ruso. No se trata de ideología. Se trata de rechazo que penetra lo idiosincrático desde 1945. En algunos casos -el polaco, por ejemplo- el sentimiento anti ruso data de la época zarista. (...)
La República Checa, Hungría y Polonia integraron la OTAN en 1999; en el 2004 lo hicieron Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía; en el 2009 Croacia y Albania. En el 2008 Georgia aprobó en referéndum la solicitud de membresía. Ese fue el preámbulo de la agresión rusa. Ucrania solicitaría la membresía en el 2008, reclamo en el que reincidiría en el 2014. La solicitud ucraniana no ha sido hasta hoy atendida por la OTAN. Tampoco la georgiana. Se necesita de la unanimidad de los miembros. Ello no se logró. ¿Por qué? Ciertos miembros de la OTAN consideraron a Ucrania y Georgia como de muy alto riesgo en materia de futuras acciones rusas y ¡no deseaban verse obligados a tenor del famoso artículo 5to a defenderlas!
La tragedia toma visos de comedia burlesca: Rusia entrega a EEUU y Europa un pliego de demandas exigiendo que Ucrania no acceda a la OTAN. El binomio sostiene que resulta prerrogativa de Ucrania solicitar la membresía -solicitud que llevaba varios años hecha!- A seguidas Occidente y EEUU declaran que en caso de invasión no defenderían a Ucrania. (...)
El éxito para Rusia radicaría en que su acto violatorio del Derecho Internacional lleve a la definitiva comprensión por parte de EEUU y Occidente acerca de los reclamos de seguridad rusos. Rusia proclamaría el cese al fuego y la retirada de sus tropas a las fronteras legales establecidas. EEUU, Occidente y Ucrania aceptarían el compromiso -vinculante y verificable- de la neutralidad ucraniana: mantener a esta nación lejos de la OTAN sin asentamiento de armas ofensivas. Rusia haría valer sus pretensiones sobre el Dombass y Crimea. En aras de la paz hoy Ucrania, Occidente y EEUU podrían aceptar eso. Y desmantelarían las sanciones. Oremos para que la paz de hoy no comprometa la paz de mañana. (...)
La conducta de un hombre de izquierda del siglo XXI -henchido de humanismo y ethos- debe ser a todas luces dual: rechazar y condenar la irresponsable y agresiva extensión de la OTAN hacia las fronteras rusas al tiempo que rechaza y condena la bochornosa invasión rusa de Ucrania. Apoyar invasiones resulta bochornoso. Conflictos existirán siempre. La solución pacífica, aceptable para todas las partes, resulta la única vía posible a emplear por seres civilizados. Todos pueden aducir razones para invadir vecinos y el siglo XXI será un pandemónium.
Si ello ocurriera el planeta habrá hecho su entrada en una nueva era de la geopolítica. Una muy peligrosa."
( es intelectual y escritor cubano, que vive
en La Habana. Premio Casa de las Américas 2018, narrador, critico,
ensayista y politólogo. Rebelión, 21/03/22)
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