"La crisis alimentaria que se está gestando actualmente a nivel global como consecuencia de una tormenta perfecta de factores, con la invasión rusa de Ucrania y la sequía en un lugar prominente, ha puesto de manifiesto los problemas de la Unión Europea para imponerse en la batalla por el relato sobre la guerra y sus consecuencias. El Servicio de Acción Exterior Europea debe entregar en las próximas semanas a los gobiernos un plan de acción para contrarrestar la narrativa rusa. Pero los problemas vienen de atrás, advierten los especialistas, y esta batalla también será larga.
Esta misma semana, el presidente de la Unión Africana, Macky Sall, reprochó a los líderes europeos que sus países están teniendo problemas para comprar alimentos o pesticidas debido a la expulsión de los bancos rusos de la plataforma Swift. El problema, admiten fuentes europeas, no es solo que el líder africano lo vea así (si la UE ha encontrado formas de seguir pagando a Rusia, otros también deberían poder hacerlo, añaden) sino que las mismas acusaciones lleguen desde India, Sudáfrica, Brasil, Argentina, México, Oriente Medio o el sudeste asiático. La lista se parece mucho a la de los países que, liderados por China, se abstuvieron cuando la ONU pidió a Rusia poner fin a la guerra. (...)
Allí donde vayan, los dirigentes de la UE se encuentran con acusaciones por su supuesto papel en una crisis que, de no resolverse pronto, puede condenar a la hambruna a numerosos países. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, las ha rechazado enérgicamente. “Es una absoluta tergiversación por parte de Rusia decir que la culpa es de la UE. La única razón por la que nos enfrentamos ahora a una crisis alimentaria es por esta guerra brutal e injustificada contra Ucrania”, sentenció tras la cumbre celebrada esta semana en Bruselas.
“Quiero dejar claro que no hay sanciones sobre los productos alimentarios o agrícolas”, insistió Von der Leyen, quien ha acusado a Vladímir Putin de utilizar los cereales como arma de guerra al impedir la salida de millones de toneladas de trigo de Ucrania, usar malas artes y tentar a sus aliados con cereal barato a cambio de apoyo político. Egipto rechazó en mayo un cargamento de trigo ofrecido por Moscú ante la sospecha de que el cereal procedía en realidad de campos ucranianos. Pero, para no depender simplemente de la buena voluntad de los Gobiernos, los líderes europeos insistieron al presidente de la Unión Africana, que hoy se reúne en Moscú con el presidente Putin, en "la importancia de hablar con una sola voz", explican fuentes diplomáticas europeas.
La UE insiste en que es Putin y no sus medidas contra Rusia no son
responsables de los problemas actuales. Aunque sí hay sanciones contra
Bielorrusia que afectan al potasio, un componente clave de los
fertilizantes, nada impide comprar este producto a Rusia, tampoco sus
productos alimentarios. Bruselas sospecha que las empresas pueden tener
“dudas reputacionales” sobre hacer negocios con Rusia ahora mismo y son
reacias a emprender tratos aunque sean legales, de ahí el énfasis en la
comunicación pública de los últimos días en que nada impide comprar
cereales a Rusia. El desbloqueo del trigo ucraniano en el puerto de
Odesa, desde el punto de vista europeo, solo puede hacerse con el visto
bueno de Moscú y en el marco de un acuerdo de Naciones Unidas. (...)" (Beatriz Navarro, La Vanguardia, 03/06/22)
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