10.11.22

Escucha Pablo: "La izquierda necesita un abrazo entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias. No se pueden poner de acuerdo. Está asumido. Un pacto de no agresión podría ser una solución. Dejar el camino libre a la candidatura más potente en cada territorio con la condición de que eso ocurrirá mirando los últimos resultados y eludir presentar lista que divida el voto" (Antonio Maestre)... "No creo que la militancia de Podemos se quiera distanciar de Yolanda Díaz... no se puede convertir en un problema público un debate organizativo... Sumar no es un partido, no va de ningún partido, toca pedir apoyo para que Sumar genere ilusión y sea un proyecto que gane... cuando acabe el proceso de generar ilusión ya habrá tiempo para hablar de listas y partidos de una forma prudente y sin hacer daño a nadie" (Enrique de Santiago, secretario general del Partido Comunista)... “No critico a nadie, no es mi estilo. Es mi manera de hacer política, creo en el respeto a la ciudadanía y me ocupo de resolver los problemas de mi país. Me van a encontrar siempre trabajando. No critico a nadie, mi trayectoria lo demuestra... Sumar es ya imparable, no hay marcha atrás. Sumar si algo es, es feminista. Estamos hartas de la pequeña política, esa que no hace más que ruido, que enfrenta" (Yolanda Díaz)... ¿Oído, Pablo Iglesias? Pues eso...

 "(...) Pablo Iglesias y Yolanda Díaz no han coincidido de manera pública desde que el exvicepresidente abandonó la política habiendo dejado el nombre de la ministra de Trabajo como su sucesora. 

Que no lo hayan hecho es un ejemplo claro de que la situación no es buena entre ambos. No es necesario hacer una recopilación de declaraciones con indirectas, pullas y divergencias por el hecho de que Yolanda Díaz no haya seguido el camino marcado por el que la nombró; basta con observar lo que es un hecho evidente, concreto y palpable que ni el más cínico puede negar. No parece que haya mejorado en los últimos tiempos, cuando Yolanda Díaz sigue construyendo su proyecto al margen de Podemos y estos utilizan la última campaña de descrédito de la extrema derecha contra Irene Montero para dirigirse a los silencios en los apoyos.

Hace solo unos días Yolanda Díaz pedía una amnistía entre la izquierda en una reciente entrevista en elDiario.es y para un observador externo el uso de esa palabra puede resultar excesivo cuando se habla de partidos y organizaciones que no tienen grandes diferencias ideológicas. De hecho, no tienen diferencias ideológicas. Pero las palabras de Yolanda Díaz eran meridianamente claras: “Yo creo que las izquierdas españolas tienen que darse una amnistía si quieren que gobernemos en el 2023. Soy clara […] una amnistía, porque yo voy a lugares en los que da igual lo que uno piense: es que se llevan mal, es que están todos enfadados con todos, es que no hay racionalidad, es que ni siquiera se escuchan”.

Solo hay que ver lo ocurrido en Andalucía para darse cuenta de que las posiciones están enconadas. Un miembro de Podemos intentó colar una propuesta en la mesa del Parlamento de Andalucía para favorecer los intereses de su partido, a lo que respondieron IU y Mas País expulsando a la representante de Podemos de la mesa. Todos tendrán sus culpables, ninguno se considerará responsable y acusará al otro de ser el causante de los problemas. Pero así el único camino que se fragua es el de la irrelevancia y la desaparición. Los pactos de coalición en Andalucía degeneraron lo poco que se podía hacer por una alianza de izquierdas sincera. Se acordaron empujados por la coyuntura, sin creer en ello y ya no hay actores inocentes que puedan justificar su comportamiento. La coalición se forjó derramando sangre y dejando heridas que ya no pueden ser suturadas. En verano se consolidó la grieta con la expulsión del secretario general del PCE de su cargo como secretario de Estado en un ministerio controlado por Podemos, que ha sido contestado con IU y MP cobrándose la venganza expulsando a Podemos de la mesa en Andalucía. El bucle infinito de agravios, vendettas y revanchas.

Lo previsible que pueda ocurrir en las elecciones de mayo con estos mimbres no es muy halagüeño. La situación en cada municipio, provincia o comunidad es diferente, pero la gran mano se juega en las grandes plazas. Podemos presentó sus candidatos para el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid con la estrategia de fingir querer confluencias con el resto de formaciones. No quiere, pero es que ninguno quiere. Más Madrid no quiere saber nada de ellos, eso es cierto. Así que Podemos peleará por lograr los porcentajes mínimos para tener representación, algo que ya era un riesgo cierto hace dos años, cuando Pablo Iglesias dejó la vicepresidencia para presentarse en la Comunidad Autónoma de Madrid salvando los muebles, logrando un pírrico 7% que mantuvo la viabilidad económica del proyecto organizativo, pero no sirvió absolutamente para nada en términos colectivos y sociales. El panorama es desolador. 

 No se pueden poner de acuerdo. Está asumido. Un pacto de no agresión podría ser una solución. Una entente por elusión e incomparecencia. Como no son capaces de llegar a acuerdos y no se soportan tendrían que evaluar la deserción en favor del proyecto mayoritario en cada espacio. Dejar el camino libre a la candidatura más potente en cada territorio con la condición de que eso ocurrirá mirando los últimos resultados y eludir presentar lista que divida el voto. Podemos no tendría que presentar candidatura en Madrid porque Más Madrid es hegemónica a la izquierda del PSOE. A cambio, otras formaciones tendrían que abstenerse de hacerlo donde Podemos sea más fuerte e integrarse en inferioridad de condiciones en sus proyectos. No queda tiempo para conformar nada con posibilidades de lograr triunfos relevantes por sí solos y lo único que pueden hacer es servir al PSOE, si llegan, como partido de coalición. Ya pasó el tiempo disruptor. Solo queda priorizar lo común a lo individual.

Las posiciones ahora mismo son “irreconciliables”, en palabras de un alto responsable conocedor de las negociaciones para confluir en las autonómicas y municipales, si a eso se le pueden llamar negociaciones. La prioridad de todas las fuerzas en disputa por el espacio es acumular capital político para, de cara a las negociaciones después del verano para la conformación de una candidatura, tener la fuerza suficiente para imponer sus intereses y doblegar a Yolanda Díaz, forzándola a un acuerdo por arriba que la ministra de Trabajo lleva tiempo desdeñando. ¿Cuál puede ser la solución? La planteo desde la desesperación de la inminencia del abismo.

Llegados a este punto, con las elecciones autonómicas y municipales en tan solo ocho meses y con la imposibilidad manifiesta de que algunos desistan de presentarse por el bien mayor, solo existe la posibilidad de una entente visible para todos los actores implicados que pase por un abrazo con publicidad y alevosía entre Pablo Iglesias y Yolanda Díaz que entierre los enfrentamientos desde la cúpula a las bases. Las luchas entre militancia, redes digitales y núcleos locales y autonómicos de poder son descarnadas y están carcomiendo cualquier posibilidad para una izquierda transformadora. Pero estas se suceden porque son correa de transmisión de lo que ven en la dirección que les marca los adversarios. Personalmente no creo que sea posible a la vista de los últimos acontecimientos ni que sea la mejor opción para el futuro, mis opiniones son otras sobre un espacio que ya no creo que tenga ninguna capacidad real y efectiva para transformar nada, pero no sería este un análisis de punto final si no comienza con una enmienda a la totalidad de las posiciones previas. Las propias percepciones sobre lo preferido no pueden cegar el análisis evidente de que en las disputas internas todos pierden y quien más necesita una herramienta que vele por sus intereses, la clase trabajadora y las personas más vulnerables son quienes más perderán.

Ya no queda tiempo para otra cosa que no sea hacer frente común de la manera en la que crean pero que sea lo menos lesiva posible para los intereses de la gente a la que dicen representar. La representación política no tiene que ver con los egos ni con los proyectos, se trata de ser lo más útiles posibles a las necesidades de las personas más vulnerables que necesitan un proyecto que les proteja. Los privilegiados podemos perdernos en debates de poder que den primacía a quién tiene razón o sobre agendas personalistas que solo tienen interés en burbujas irrelevantes que son completamente desconocidas para el común de los ciudadanos. La reconstitución y reconstrucción de un espacio de posibilidad pasa por un acto, evento o suceso que reúna a Yolanda Díaz y Pablo Iglesias en cualquier situación y haciendo lo que sea y después caminen separados para que también desde abajo cesen las hostilidades y no conviertan la izquierda en un reino de taifas sin tierras que gobernar. No necesita ser sincero, porque no lo sería, y puede imitar aquel abrazo de reconciliación fingida entre Pablo Iglesias, Ramón Espinar e Íñigo Errejón para ganar tiempo y dejar a Yolanda Díaz caminar sin ataduras. Abrácense, olviden las disputas, ignoren lo que les separa, háganlo por todas esas personas que alguna vez confiaron en lo que fueron. "                    (Antonio Maestre, eldiario.es, 24/09/22

 

"No creo que la militancia de Podemos se quiera distanciar de Yolanda Díaz"

 El secretario general del Partido Comunista de España, Enrique Santiago, ha asegurado este martes que, a su juicio, "la militancia de Podemos no se quiere distanciar de Yolanda Díaz". Las palabras del diputado de Unidas Podemos, durante una entrevista en RNE, llegan después de la Universidad de Otoño de la formación morada en la que se pidió "respeto" al resto de organizaciones y del cambio de registro de los de Ione Belarra con la vicepresidenta segunda, de la que ya no se da por hecho que sea su candidata en las próximas elecciones generales.

 Santiago ha advertido al espacio de Unidas Podemos de que "no se puede convertir en un problema público un debate organizativo", y ha avisado de que "la militancia no quiere titulares sobre nuestras discrepancias internas". También se ha referido al hecho de que en Podemos consideren a Sumar, el proyecto político de Díaz, como "un partido".

"Sumar no es un partido, no va de ningún partido, y lo sabe cualquiera que forme parte del espacio. Toca pedir apoyo para que Sumar genere ilusión y sea un proyecto que gane", ha explicado el líder del PCE. Santiago ha asumido que en algún momento llegará la fase de negociación de listas, candidaturas y procesos orgánicos que definen las candidaturas electorales y ha insistido en que "cuando acabe el proceso de generar ilusión ya habrá tiempo para hablar de listas y partidos de una forma prudente y sin hacer daño a nadie".

 En Podemos la hoja de ruta es esperar a que finalice el proceso de escucha que ha puesto en marcha la vicepresidenta segunda, estudiar su propuesta y negociar una alianza que permita construir una coalición electoral entre el partido y Sumar.

Sobre las palabras de Pablo Iglesias, exlíder de Podemos, estos días acerca de la relación política entre su partido y Yolanda Díaz, Santiago se ha limitado a decir que "cada uno queda retratado con las cosas que dice en cada momento y el contexto en el que lo dice".

El secretario general del PCE se ha mostrado optimista con la configuración de candidaturas a las elecciones municipales entre Podemos e Izquierda Unida, y ha asegurado que no cree que se repitan procesos como el que se vivió en Andalucía.

 "La mayoría de las candidaturas municipales van a estar fraguadas por alianzas entre Podemos e IU. Mi impresión es que va a ser un proceso de conformación muy natural de esas candidaturas", ha defendido. Santiago ha recordado que hay más de 8.000 municipios para conformar candidaturas y ha defendido que "claro que habrá algunas discrepancias, pero va a ser un porcentaje muy reducido. En cada territorio todo el mundo arrima el hombro porque sabe lo que le interesa a sus vecinos", ha zanjado."                     (Alexis Romero, Público, 08/11/22)

 

“No critico a nadie, no es mi estilo”.

 La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha respondido a Pablo Iglesias, quien pidió respeto para Podemos, que ella nunca critica "a nadie" y que no es su "estilo".

La también ministra de Trabajo y Economía Social se encuentra este miércoles en Pamplona presentando su proyecto Sumar y, antes de un encuentro con el filósofo Daniel Innerarity, ha declarado a los medios que ella habla de propuestas políticas.

"Es mi manera de hacer política, creo en el respeto a la ciudadanía y me ocupo de resolver los problemas de mi país. Me van a encontrar siempre trabajando. No critico a nadie, mi trayectoria lo demuestra", ha sentenciado.

Díaz ha explicado que Sumar es un movimiento ciudadano donde cabe todo el mundo: "Ayer estaban representantes de todas las izquierdas de Pamplona, lo vieron ustedes. Aquí cabe todo el mundo. La política sirve para cambiar la vida de la gente. No le pedimos el carné a nadie".

Además, ha defendido que esta plataforma no es "perjudicial" para la izquierda porque "Sumar va de resolver esa fractura que hay entre la ciudadanía y las instituciones". "Se están cambiando las cosas porque hemos llegado otras personas con otros pensamientos. El revulsivo se llama Sumar. Vamos a reencontrarnos con la gente que no quiere participar. Queremos ganar el país, eso es transformar el país", ha dicho. (...)"                  (El Obrero, 09/11/22)

“Sumar es ya imparable”.

 Frente a las presiones de Podemos, Yolanda Díaz reivindica la fortaleza y autonomía de su proyecto. “Sumar es ya imparable, no hay marcha atrás”, ha advertido este martes durante la presentación de su plataforma en Pamplona. En una semana convulsa, después de que el exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, elevara la tensión con la vicepresidenta segunda al exigirle “respeto” y reclamar el papel preponderante de su partido en la reconfiguración del espacio, la titular de Trabajo ha dejado claro en Navarra como no lo había hecho hasta ahora que está ”dispuesta” a llevar adelante y liderar Sumar, pero sin que le marquen los ritmos ni ser “el complemento de nadie”.

“Sumar va de hacer las cosas diferentes, sí, más lentas, con más paciencia. Pero de manera más profunda, más seria. No a golpe de titular, de pequeña política. No hacemos política para dar titulares. Estamos hartas de la pequeña política, esa que no hace más que ruido, que enfrenta”, ha sentenciado Díaz ante unas 600 personas, según la organización, en la que es su primera intervención pública tras la polémica desatada el fin de semana a raíz del órdago de Iglesias. El exvicepresidente emplazó también a la ministra el lunes a “aclarar pronto que va a ser candidata” y “negociar con todos los partidos, respetando a Podemos” como “la fuerza política más grande de la izquierda”.

“Sumar si algo es, es feminista”, ha reiterado la dirigente gallega en otro mensaje velado a su antiguo compañero en el Gobierno. “Queremos cambiar el país para hacerlo mejor, sin confrontar, sin pelearnos. El feminismo va de esto”, ha apuntado antes afirmar que “Sumar no es el complemento de nadie”.

“Quiero decir algo despacio y claro”, ha anunciado Díaz hacia el final de su intervención. “Si hacéis lo que estáis haciendo, Sumar es ya imparable. No hay marcha atrás, vamos a continuar. Si vosotras queréis sumar, yo sí voy a dar un paso adelante, pero de manera colectiva, de manera feminista”, ha anunciado Díaz en una reafirmación de su compromiso a liderar el proyecto político de cara a las generales que ha ratificado después: “Yo estoy dispuesta”.

Díaz, sin embargo, ha dado a entender que no está dispuesta a que la formación le marque los tiempos y entre sus planes no se encuentra el sentarse a negociar en esta fase del proceso ningún reparto de puestos con sus dirigentes. El mensaje de este martes ha sido claro: si la gente quiere —y hoy por hoy la vicepresidenta cuenta con el apoyo de diferentes actores de dentro y fuera del espacio—, ella está dispuesta a liderar una futura candidatura, pero con autonomía.

“Estamos en ese proceso de escucha, de elaboración colectiva, y no es un momento de decisiones, de aparatos, de partidos o de conformación de listas electorales”, zanjó durante una entrevista en RNE el portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Enrique Santiago, quien también cargó contra Iglesias. “Cada uno queda clarísimamente retratado en las cosas que dice en cada momento y en el contexto en el que lo dice. Lo que se trata ahora es de que podamos resolver cualquier discrepancia, creo que es lícito que las haya, y que a la vez construyamos”, afirmó.

Hasta ahora, Díaz ha rechazado contestar de manera directa al exvicepresidente, pero el malestar por el pulso del antiguo secretario general del partido, a quien le unía una relación muy cercana de años, es evidente. La interlocución entre ambos ya no existe. En Unidas Podemos se percibe que el discurso de la cúpula contrasta con el apoyo de buena parte de las bases a la responsable de Trabajo. “No creo que la militancia de Podemos quiera marcar distancias con el proyecto de Yolanda Díaz”, había rechazado por la mañana Santiago, después de que la formación dejara en el aire su apoyo a la candidata en la rueda de prensa del lunes. Tampoco las direcciones territoriales del partido son ajenas a Sumar y su presencia es habitual en la gira emprendida por Díaz. Entre el público de este martes se encontraban los dirigentes autonómicos de IU, Podemos y Batzarre, que han alcanzado un acuerdo para concurrir juntos en las elecciones del 28 de mayo bajo la marca Contigo Navarra, una excepción en el complejo mapa de alianzas.

 En pleno clima de tensión entre los partidos de la izquierda para negociar confluencias en las autonómicas y municipales, la última ofensiva de Podemos deja nuevas heridas en el espacio. “Siempre me pareció que lo más importante era y es la templanza. Debería tenerse más en consideración”, se pronunció en redes este mismo martes el coordinador de IU, Alberto Garzón, recuperando un mensaje suyo de enero de 2019, pocos días después de la salida de Íñigo Errejón de Podemos y en medio de una profunda crisis que dividió entonces al espacio."                  (Paula Chouza, El País, 08/11/22)

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