"(...) CAMBIO EN EL PARADIGMA ECONÓMICO.
En todo caso, la crisis económica provocada por esta guerra ha tenido en Europa una respuesta diferente a la emitida durante el Gran Crack de la pasada década, a través de iniciativas como la
a) inversión pública, la
b) deuda común tácita,
c) impuestos a energéticas, y
d) intervención en los mercados de energía.
Es un cambio de paradigma absoluto. Es el abandono del neoliberalismo, y el inicio de algo nuevo. O no. Lo que nos lleva al punto 5.
AUSENCIA DE CAMBIO EN EL PARADIGMA ECONÓMICO.
La socialdemocracia se interrumpió en un punto entre los 70 y 80 del XX, cuando Maricastaña. O, como se dice a los niños, se fue a vivir a una granja muy bonita, con otros perritos que juegan con ella. No obstante, en efecto y en su ausencia, está habiendo cambios de actitud en esta nueva crisis. Pero no pueden venir de un cadáver, por lo que deben hacerlo del neoliberalismo mismo. A través de
a) una inversión pública, que suple la exposición de las empresas al mercado.
De b) impuestos a energéticas, puntuales y muy por debajo de sus beneficios descomunales en crisis.
De c) intervención en los mercados de energía, con criterios absurdos, no fundamentados en lo económico, y que tienden antes a garantizar el pago a las empresas que a razonar y reformar un mercado ficticio.
No se están acometiendo, por tanto, intervenciones en la economía tanto como ocurrencias, o subvenciones –a ciudadanos y, más comúnmente, a empresas–, sin mucho fundamento ni sostenibilidad. Verbigracia: garantizar el suministro de energía, garantizando a su vez beneficios surreales a las empresas, costó en toda la UE, y solo en noviembre, más de 700.000 M€.
La fiscalidad europea está al límite, mucho más cuando la reducción del IVA –ese impuesto neoliberal, que se introdujo cuando se pelaron el IRPF–, viene siendo la forma más utilizada en Europa para “intervenir” –esto es, para renunciar a intervenir– en la economía. Lo que supone un desperdicio de pasta, un alto coste de oportunidad.
Queda poco tiempo para una intervención democrática y cabal en la economía. Muy poco si contamos con la aceleración del calentamiento global, que tuvo su puesta de largo oficial este verano, y en una posterior Cumbre del Clima, en la que se acordó que bla-bla-bla/nada. Si se tarda, la intervención no será democrática ni cabal, sino un comunismo de derechas y neoliberal. Recuerden esta última frase, que nos reiremos. (...)" (Guillem Martínez , CTXT, 31/12/2022)
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