17.1.23

Las empresas disparan sus beneficios hasta un 25% con una subida de precios que zarandea las economías familiares... la principal causa de la inflación viene por el lado de la oferta y se encuentra en la tendencia generalizada entre las empresas a subir los precios, aunque no ya para mantener sus márgenes comerciales sino para incrementarlos

 "El negocio va bien, eso es lo que se ve: que las ventas están yendo muy bien y los resultados tributarios son muy buenos", apunta Carlos Cruzado, el presidente de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda, a la vista de los datos que recoge el último Informe Mensual de Recaudación, referente al mes de octubre, que ha publicado la Agencia Tributaria. (...)

 Esto implica que los beneficios de las empresas están creciendo a un ritmo del 25% pese al encarecimiento de las materias primas y de la energía. Dicha cifra confirma lo que los economistas llevan más de medio año advirtiendo: la principal causa de la inflación que está zarandeando la estabilidad de las economías familiares viene por el lado de la oferta y se encuentra en la tendencia generalizada entre las empresas a subir los precios, aunque no ya para mantener sus márgenes comerciales sino para incrementarlos. (...)

El informe concluye que "las rentas de la empresa crecieron un 13,2% en el tercer trimestre, frente al 23,3% del primer semestre", unos niveles que se encuentran muy por encima de los que está alcanzando la propia inflación (provocada por el alza de precios y de la que se retroalimenta en bucle), que cerró noviembre en el 6,8% interanual.

 La aparente bajada de la inflación responde, en realidad, a un efecto aritmético originado por el hecho de que la subida de los precios se calcule sobre la ya acumulada el año pasado, lo que reduce su avance proporcional. Si se abre el foco, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios alcanza el 13% desde octubre de 2020, cuando ese indicador ya había ascendido hasta el 5,4%.

Eso equivale en términos de salarios reales, y en un país con una tendencia a la congelación cada vez más acusada como España, a la pérdida de casi dos de las catorce pagas de los asalariados, un descuento al que se suman los efectos de una subida del precio del dinero, que encarece ámbitos como el acceso a la vivienda y que sigue sin computar en el cálculo del IPC.

También el Banco de España certifica esa tendencia en un reciente artículo, en el que indica que de enero a septiembre los beneficios empresariales "siguieron creciendo a un ritmo elevado", aunque de una manera "muy heterogénea por sectores". Esa mejora, advierte, "habría sido compatible con una ligera contracción del margen sobre ventas".                       (Eduardo Bayona, Público, 02/12/22)

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