"(...) El primer dato relevante de este comicio es el aumento récord de los votos no positivos desde que se instalaron las PASO en 2009. (...)
Estamos ante la proliferación de lo que aquí proponemos llamar el ciudadano desafectado, que no coincide linealmente con quienes no ejercen su derecho al voto pero explica al menos una parte de esa tendencia en crecimiento. La desafección es la etapa superior del descontento, en tanto va mas allá del voto castigo (directamente dirigido a cuestionar al gobernante de turno) e incluso del voto bronca (que manifiesta su disconformidad con la totalidad de la oferta), para expresar algo así como una desconexión respecto de la lógica misma de la representación política. Eligen no creer. Ya no esperan nada. Tal vez muchos de ellos se definan a último momento, pero se rigen por parámetros que nada tienen que ver con la deliberación ideológica o programática. Para reconstuir el vínculo entre estas personas y la decisión colectiva de los asuntos comunes es preciso un reseteo profundo del sistema político.
El segundo aspecto clave es la emergencia, en el doble sentido de la palabra emergencia, de una nueva fuerza política que en apenas dos años se convirtió en la más votada a nivel nacional, pese a todos los pronósticos y en contra del deseo del establishment local. El fenomenal triunfo de Javier Milei y Victoria Villaruel desmiente a quienes se burlaron de sus pobres performances provinciales, sin reparar en algo obvio: el libertario sintoniza con el extendido malestar popular. Y gana todas las discusiones políticas que encara, poniendo a la defensiva a sus rivales y proponiendo lo que la mayoría de la población parece desear: un cambio decidido de rumbo, un futuro distinto capaz de ilusionar.
Este gigantesco envión de legitimidad electoral le otorga ahora al líder ultraliberal un poder inmediato para incidir en el curso de los acontecimientos, lo cuál se verificó al instante con la devaluación del dólar oficial que adoptó el Banco Central. Toda la iniciativa está de su lado. De no cometer errores, su camino a la presidencia podría ser imparable. La gran pregunta es si para concretar esa marcha hacia la Casa Rosada necesitará desestabilizar al actual gobierno. Y si en el caso de que así sea, logre llevar a la práctica ese deseo. La principal batalla política, por lo tanto, puede librarse antes de octubre.
que sea lo que pueblo quiera
La derrota del oficialismo resulta inapelable, pese a los signos de astucia que sus principales referentes emiten al insinuar que el escenario de tres tercios podría favorecerlos, por una rara carambola electoral. Lo cierto es que el peronismo pasó de 12 millones 200 mil votos en 2019 (47.79%) a obtener 7.058.830 (32.43%) en 2021, para tocar fondo anoche con menos de 6 millones y medio de adherentes (27,27%), lo que significa una caída de casi la mitad del electorado en apenas cuatro años, y estando en el poder. (...)
La irrupción de La Libertad Avanza dejó en terapia intensiva también a la tradicional coalición opositora. Juntos por el Cambio es otro de los perdedores de la jornada de ayer. A pesar de haber conseguido el segundo puesto, su lugar en el eventual balotaje de noviembre está seriamente amenazado. Sin embargo, al interior de esta fuerza se alternan nítidos ganadores y estruendosos fracasos. Entre los primeros descolla el ex presidente Macri, no sólo porque logró retener el distrito madre a través de su primo, no sólo porque festejó el triunfo en la interna presidencial de su candidata más afín, sino también porque su hipótesis de que ya maduró el consenso social para imponer una transformación liberal en serio parece haber sido confirmada por la votación. (...)
Para las fuerzas populares y progresistas esta elección ha sido un golpe durísimo. Los peores temores se han confirmado: la ultraderecha extrae su potencial de los votantes jóvenes, también entre los sectores empobrecidos, incluso en los territorios periféricos, porque consigue representar la rebeldía contra el orden existente, a todas luces injusto. La función que no hemos querido o no hemos sabido asumir está siendo usufructuada por una narrativa de la peor calaña. Cristina Fernández dijo una vez, en el mejor momento del ciclo kirchnerista, que a su izquierda solo estaba la pared. Esa fórmula ha impedido la emergencia de una voluntad política capaz de enfrentar con coherencia y lucidez al mal gobierno peronista.
La campaña y el resultado obtenido por Juan Grabois y Paula Abal Medina han puesto en evidencia la necesidad de romper ese muro de contención. Impedir la llegada al gobierno de la ultraderecha este año es la tarea inmediata. Relanzar un proyecto de resistencia y creación, cuya fidelidad esté atada a la felicidad efectiva del pueblo, más allá de cualquier cálculo de gobernabilidad o beneficio político sectorial, es lo urgente y al mismo tiempo lo importante." (Colectivo Editorial Crisis , Crisis, 14/08/23)
No hay comentarios:
Publicar un comentario