"(...) si se leen los discursos en Jackson Hole (todos están disponibles), hay dos paradojas específicas. La primera es que, desde Japón hasta la zona euro, pasando por Estados Unidos, se anuncia la continuación de la política de ajuste. Todavía no ha provocado suficiente recesión, o, para decirlo en un lenguaje delicado, la compresión de la demanda agregada aún no ha provocado la reducción de los precios, por lo que los intereses seguirán siendo altos. La segunda paradoja es que saben que la población no les cree. Y esto es de lo más curioso.
¿No reconocen los errores?
Fue Lagarde, del BCE, quien lo explicó: “Hay estudios que sugieren que los hogares creen menos en las previsiones de los bancos centrales si su actuación reciente ha sido pobre, pero podemos mitigar este problema si tratamos las previsiones de forma más contingente y presentamos mejores explicaciones de los errores. Por esta razón, los investigadores del BCE han comenzado a divulgar los principales factores responsables de los errores de nuestra previsión de inflación y pensamos seguir haciéndolo”. Cita dos estudios de funcionarios del BCE sobre estos errores (de Chahad y sus coautores, publicados en 2022 y 2023 en el “Economic Bulletin” del BCE). Y estos estudios cuentan una historia embarazosa.
(...) las diversas previsiones que fueron publicadas por el BCE, (...) siempre estaban equivocadas. Estaban equivocadas cuando Lagarde y los gobiernos europeos, incluido el portugués, aseguraron de que era un fenómeno “temporal” e, incluso cuando verificaron la desviación, siempre continuaron prediciendo que la inflación bajaría, errando siempre de la misma manera. Estaban seguros de que los altos intereses iban a domesticar la inflación y el remedio nunca funcionó. Así, desde finales de 2020 las previsiones oficiales estaban todas equivocadas, ya que anticipaban una estabilización del ritmo de la inflación o incluso su declive, que no se produjo.
Peor aún, nunca aprendieron de los errores. Y la explicación de este problema es aún más sorprendente: los autores dicen que la principal dificultad fue haber subestimado los precios de la energía, aunque los precios del petróleo están ahora al nivel de 2021 y los del gas al de 2019, y reconocen que otros factores han llegado a ser determinantes. El FMI, que dice que sabe cuáles son, pone nombre a la cosa: el aumento de la tasa de beneficio explica dos tercios de la inflación en nuestro caso.
La dificultad es evidente: si las previsiones del BCE le garantizaban que su política iba a funcionar, no había nada que modificar; y cuando se dieron cuenta de que había otras causas para la inflación, no hicieron más que seguir la política que sabían que no funcionaría. Saben de lo que hablan y que lo que hacen es simplemente perjudicial." (Francisco Louça , Sin Permiso, 11/09/2023)
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