"(...) ¿Hasta qué punto es sostenible el apoyo alemán tanto a Ucrania como a Israel?
Resulta arduo hacer predicciones. Los estadounidenses prevén que Alemania, junto con la UE, asuma su papel en la guerra de Ucrania, mientras ellos se ocupan de Palestina, Irán y China.
Si los alemanes no pueden cumplir, por razones políticas o prácticas, y la guerra termina en desastre —la caída del actual gobierno ucraniano nacionalista-extremista, el abandono del Estado ucraniano por los oligarcas ucranianos y su éxodo a Londres o Nueva York y, en general, la existencia tras la guerra de una Ucrania residual, política, económica, democrática y demográficamente inviable y acosada permanentemente por Rusia—, entonces Estados Unidos y los Estados miembros orientales de la UE siempre podrán culpar a Alemania por el desastre, lo cual les resultara reparador.
En cuanto a Israel, el Estado alemán está utilizando todos sus medios disponibles para propagar la identificación popular y legal de cualquier expresión de horror por lo que está sucediendo en Gaza y Cisjordania con el antisemitismo con la esperanza de que ello suprima el debate público sobre su incesante apoyo a los crímenes de guerra que está cometiendo el gobierno israelí. Creo que esto causará un daño duradero a Alemania como democracia liberal. Por ejemplo, existe ahora toda una generación de jóvenes periodistas y sociólogos asimilando que, si quieren hacer carrera, deben aprender a fingir que no ven algo que todo el mundo ve y a no hablar de ello por staatsraison [razón de Estado]. (...)"
(Entrevista a Wolfgang Streeck, Gavin Jacobson , El Salto, 12/02/24)
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