Hipólito José Aceituno Aldeguer @hjaceituno
¿Por qué "los que mandan" en España están locos por quitarse de en medio al Gobierno progresista? No es una cuestión de simpatías políticas o de debates de televisión. Es una cuestión puramente matemática, de balances contables y de reparto del pastel. Dentro hilo con los datos reales de la "factura".
1/ El concepto clave aquí es "transferencia de rentas". En economía, el dinero no desaparece, cambia de manos. Durante la última década, las medidas del bloque progresista han supuesto un trasvase directo de recursos desde los beneficios del capital hacia el sector público y los salarios.
2/ ¿De cuánta pasta estamos hablando? Las estimaciones económicas sitúan el detrimento total para las grandes corporaciones y rentas altas en más de 30.000 millones de euros acumulados. Un "roto" a las cuentas de resultados que explica el enorme nerviosismo en los despachos del IBEX.
3/ La primera vía ha sido la fiscalidad directa. Se acabó la barra libre. Con la introducción del tipo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades y, sobre todo, el recorte al 95% en la exención de dividendos extranjeros, las multinacionales han tenido que empezar a pagar de verdad.
4/ Pero el verdadero "hachazo" llegó con los gravámenes extraordinarios. El impuesto del 4,8% a la gran banca (sobre intereses y comisiones) y el del 1,2% a las eléctricas y gasistas han supuesto una factura directa de unos 2.900 millones de euros AL AÑO. Dinero limpio que iba a dividendo y ahora va a Hacienda
5/ A esto hay que sumar las tasas específicas. La "Tasa Tobin" (un 0,2% a la compra de acciones de grandes empresas) y la "Tasa Google" (un 3% a los ingresos digitales de las tecnológicas) han arañado otros 2.000 millones de euros al ecosistema corporativo.
6/ Sin embargo, lo que más duele no son los impuestos, es el "lucro cesante" (lo que les han prohibido ganar). El ejemplo de manual fue la "Excepción Ibérica" y el tope al gas. Al intervenir el mercado energético, el Gobierno fulminó miles de millones en "beneficios caídos del cielo" de las eléctricas
7/ Lo mismo ha ocurrido en el sector inmobiliario. El tope a la subida de los alquileres por la Ley de Vivienda (fijado en el 2% y 3%) cortó de raíz las expectativas de rentabilidad de los grandes tenedores y fondos buitre en plena ola inflacionaria. Menos renta para el propietario, más ahorro para el inquilino.
8/ ¿Y el empleo? Aunque las grandes corporaciones no sufren directamente la subida del SMI (porque sus convenios pagan más), sí sufren el aumento de las cotizaciones sociales (como el MEI o el destope de las bases máximas). Para el accionista, eso es más coste laboral y menos margen de beneficio.
El coste acumulado de las medidas impositivas y regulatorias del Ejecutivo para el conjunto del gran capital, la banca, las energéticas y las grandes rentas se traduce en un detrimento de aproximadamente 15 a 17 millones de euros cada día que el Gobierno está en el poder.
Si cruzamos ambas variables, el ecosistema corporativo e inversor destina aproximadamente entre 1,8 y 2,2 millones de euros al día a engrasar la maquinaria mediática en España a través de publicidad comercial, patrocinios institucionales y soporte financiero de estructuras deficitarias. Los jueces y los policias todavía les salen más baratos...
En resumen: "Los que mandan" no están enfadados por ideología, sino porque el entorno regulatorio actual les cuesta dinero, les reduce el margen operativo y aumenta su coste de capital. Cambiar el Gobierno no es una batalla cultural; para el poder económico, es una inversión de alta rentabilidad
¿En qué se ha gastado el Gobierno progresista los más de 30.000 millones "detraídos" al gran capital? Ya sabemos lo que le cuesta a los de arriba (unos 16,5M€ al día). Pero, ¿adónde va a parar ese dinero exactamente? ¿Se ha esfumado o ha cambiado de manos? Dentro hilo con el destino real de los fondos.
1/ En España rige el principio de "caja única": los impuestos no llevan una pegatina que dice "para sanidad" o "para carreteras". Todo entra en un mismo fondo común. Sin embargo, la ejecución presupuestaria deja muy claro cuáles han sido los tres grandes agujeros negros que han absorbido este extra.
2/ El primer destino, y con mucha diferencia, ha sido el blindaje de las pensiones. La decisión de ligar por ley la subida de las pensiones al IPC para que los mayores no perdieran poder adquisitivo frente a la inflación disparó la factura mensual de la Seguridad Social a niveles récord.
3/ Aunque el empleo está en máximos y las cotizaciones recaudan más que nunca, no basta para la generación del baby boom. El Estado ha tenido que inyectar de forma directa más de 45.000 millones de euros anuales a la Seguridad Social para sostener el sistema de reparto y pagar las nóminas de los jubilados.
4/ El segundo pilar es el llamado "escudo social". El Ingreso Mínimo Vital (IMV) y las prestaciones contra la pobreza infantil se han consolidado como partidas fijas, con un coste que ya supera los 5.500 millones de euros al año para proteger las rentas de los hogares más vulnerables
5/ ¿Te acuerdas de la gratuidad de los abonos de Renfe (Cercanías y Media Distancia) o los descuentos en el transporte urbano? Parte de los beneficios recortados a la banca y a las energéticas se justificaron políticamente para financiar esto, además de la ampliación de los bonos sociales térmicos y eléctricos.
6/ Pero no todo se ha "gastado" en nuevas medidas. Hay una parte crucial que se ha usado para algo menos vistoso pero vital: reducir el déficit público. España ha logrado rebajar su déficit por debajo del 3% del PIB (hasta el entorno del 2,2%), cumpliendo de sobra con las exigencias de Bruselas.
7/ Reducir el déficit significa, en cristiano, que el Estado necesita pedir menos dinero prestado. Al emitir menos deuda pública, se ahorran miles de millones de euros en intereses que, de otra forma, acabarían en manos de los grandes fondos de inversión internacionales.
8/ En resumen: la batalla económica de estos años ha sido un gigantesco ejercicio de vasos comunicantes. Los 16,5 millones de euros diarios que el marco regulatorio le ha restado a los márgenes del gran capital no se han guardado en un cajón; han servido para sostener el poder adquisitivo de 9 millones de pensionistas y amortiguar el golpe de la inflación en la calle.
1:13 p. m. · 28 jun. 2026 desde Melilla, Ciudad de Melilla·87,4 mil Visualizaciones
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