"Estamos dispuestos a defender la libertad aunque nos cueste la vida: así lo declaró pomposamente Su Señoría Macron, presidente galo y producto in vitro de los Rothschild, durante la última reunión de los llamados «voluntarios de Europa».
La frase resulta absurda, además de pomposa: al igual que, por otra parte, es absurdo el propio nombre de los «entusiastas de Europa», a quienes sería más adecuado llamar «belicistas europeos», teniendo en cuenta que están haciendo todo lo posible por provocar una guerra con la Rusia de Putin, fingiendo, sin embargo, de manera hipócrita, que es la propia Rusia la que busca el conflicto.
Debe quedar claro que, si se derrama sangre, desde luego no será la de los «entusiastas» ni, en general, la de quienes dirigen el tren que se precipita hacia el abismo llamado Unión Europea.
Será, en cambio, como siempre, la sangre de la gente humilde, es decir, de los ciudadanos europeos, a quienes, en caso necesario, se enviará al frente para que se sacrifiquen por los valores sagrados de la revisión del gasto y del Pacto Fiscal, es decir, los fundamentos de la Unión Europea como tecnocracia depresiva y represiva, buena solo para santificar el turbocapitalismo financiero.
Parece que ya estamos realmente a un paso de la guerra de Europa contra la Rusia de Putin, y las palabras de su señoría Macron deben interpretarse en este lúgubre contexto. Además, resulta irónico que Macron, con su habitual postura propagandística, proclame a Europa como el reino de la libertad, contraponiendo ideológicamente a este el imperio de la dictadura rusa.
A fin de cuentas, la Unión Europea no es más que el reino de la libertad de mercado y de la tecnología, en cuyo altar se sacrifican a diario las libertades de los ciudadanos europeos."
(Diego Fusaro , blog, 15/07/26, traducción DEEPL)
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