“Hay dos principios de aplicación universal en las negociaciones entre un Gobierno legítimo y una banda armada.
Primero: la voluntad de acabar de una organización terrorista se nota en que sólo pone sobre la mesa reivindicaciones personales, no políticas. Esa es la expresión tácita de que reconoce su derrota.
La segunda es que no importa la debilidad de la banda, ni la evidente superioridad del Estado: al comenzar la negociación, la iniciativa política cambia de manos. Quién nos iba a decir hace unos años que los periódicos del lunes de Pascua iban a dejar de llevar a portada el Aberri eguna -¡en su 75ª edición!- para ocuparse de los disparates de unos encapuchados.” (El blog de Santiago Gónzalez, 10-04-07)
No hay comentarios:
Publicar un comentario