7.9.09

La deuda se puede aguantar

"Resulta que las nuevas proyecciones del presupuesto de Estados Unidos muestran un déficit acumulado de nueve billones de dólares a lo largo de la próxima década. (...)

La única razón para preocuparse de verdad es política. Estados Unidos puede afrontar su deuda si los políticos de ambos partidos se deciden por fin a dar muestras de al menos un poco de madurez. ¿Es necesario decir más? (...)

Lo que eso nos dice es que en estos momentos es bueno tener un déficit. Piensen en lo que habría pasado si el Gobierno estadounidense y sus homólogos en todo el mundo hubieran intentado equilibrar sus presupuestos como hicieron a principios de la década de 1930. Es un pensamiento que da miedo. Si los Gobiernos hubieran elevado los impuestos o reducido el gasto en medio de una recesión, si se hubieran negado a rescatar instituciones financieras en apuros, es fácil que todos nosotros hubiéramos vivido una repetición completa de la Gran Depresión.

Como he dicho, los déficit han salvado al mundo.

De hecho, nos iría mejor si los Gobiernos estuvieran dispuestos a aumentar todavía más el déficit durante uno o dos años. El pronóstico oficial de la Casa Blanca nos muestra una nación atascada en el purgatorio durante un periodo prolongado, en la que el desempleo persistirá durante años. Si todo eso es correcto -y me temo que va a serlo-, deberíamos estar haciendo más, no menos, para sostener la economía.

¿Pero qué hay de toda esa deuda que estamos acumulando? Es mala, pero es importante situar las cosas en su justa dimensión. (...)

Y aunque nueve billones es una cifra enorme, también tenemos una economía enorme, y eso significa que las cosas no son tan terribles como se podría pensar.

Se puede ver de esta forma: estamos contemplando un aumento en el coeficiente deuda / PIB de alrededor de 40 puntos. El interés real sobre esa deuda adicional (de la que hay que restar la inflación) probablemente girará en torno al 1% de los ingresos federales. No parece una carga tan abrumadora. (...)

Según los pronósticos de la Casa Blanca, hacia 2019 la deuda neta federal girará en torno al 70%. Eso no es bueno, pero se encuentra dentro de un radio que históricamente ha sido manejable para países avanzados, incluso aquéllos con Gobiernos relativamente débiles. A principios de la década de los noventa, Bélgica -que está profundamente dividida por diferencias lingüísticas- tenía una deuda neta del 118% del PIB, mientras que Italia -que, bueno, es Italia- tenía una deuda neta del 114% del PIB. Ninguno de los dos países se enfrentaba a una crisis financiera.Por tanto, ¿hay algo de lo que preocuparse? Sí, pero los peligros son políticos, no económicos.(...)

Así que no se inquieten por el déficit de este año; de hecho, lo que necesitamos ahora mismo es dejar que la deuda federal aumente y tendremos que seguir haciéndolo hasta que la economía esté en una vía sólida de recuperación." (PAUL KRUGMAN:Una deuda no tan terrible. El País, Negocios, 06/09/2009, p. 24)

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