"Respecto al capital alemán, en los últimos diez años se ha beneficiado de los desequilibrios de la eurozona. Apostó por la competitividad de su exportación a base de reducir costes. Le fue muy bien e invirtió los superávits de su balanza comercial en el ladrillo de los PIIGS y en la estafa inmobiliaria americana.
Ahora, cuando de lo que se trata es de salir de ese esquema, continua manteniendo la misma estrategia nacional que profundiza el desequilibrio de la zona euro, ignorando el hecho de que perjudica al terreno de juego común de la moneda única, lo que a la larga se volverá contra la propia Alemania.
Es una política corta de miras, cuyo objetivo, como ha explicado Merkel es que Alemania salga reforzada de la crisis en el conjunto del G-20, y que conduce a un segundo batacazo en Europa mucho peor que el anterior." (Rafael Poch, entrevista, Blog de Carlos Braverman, 13/12/2010)
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