"La hora de la verdad llegará con España. Tengo entendido que el Gobierno español espera pedir prestados casi 9.000 millones de euros antes de que acabe diciembre (la mayor cantidad que queda todavía por pedir por parte de cualquier país de la eurozona) y tal vez unos 90.000 millones el año que viene.
Si los mercados hacen que ese préstamo sea demasiado caro, España se convertirá en el próximo caso urgente. Entonces pasaríamos al tercer acto. El Hamlet alemán (una imagen, por cierto, que empleó hace mucho tiempo el poeta alemán Ferdinand Freiligrath) tendría que tomar una decisión. Ser o no ser, esa sería la cuestión. (...)
En muchos sentidos, una Europa más alemana sería una Europa mejor. El modelo económico alemán tiene muchas cosas -su productividad, el consenso en sus relaciones laborales, su atención a la calidad de los productos, su penetración en los mercados emergentes- que a otros países europeos les convendría emular.
Sin embargo, también es cierto que la eurozona no puede convertirse, toda ella, en una gran Alemania, porque está formada por países estructural, histórica y culturalmente diferentes y porque el resto del mundo no podría asumir el desequilibrio que supondría tener un trozo tan grande de la economía mundial con un superávit comercial de dimensión alemana.
Por tanto, Alemania debe ser menos exigente con sus socios y hacer algo para elevar su propia demanda interior. El equilibrio apropiado sería quizá que un 70% de los demás países de la eurozona fuera más "alemán" y el 30% de Alemania lo fuera menos (que los economistas debatan sobre las proporciones)." (TIMOTHY GARTON ASH: Solo Alemania puede salvar esta situación. El País, 29/11/2010, p. 43/4)
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