6.12.10

¿Y si desapareciera el euro? ¿Qué pasaría?

"A medida que se suceden los rescates chapuceros, pierden credibilidad las solemnes declaraciones de los líderes de la Unión Europea de que la ruptura de la moneda única es impensable e imposible. Muchos están comenzando a cuestionar la supervivencia del euro. (...)

La ruptura podría producirse de dos maneras. Uno o varios de los países más débiles (Grecia, Irlanda, Portugal, tal vez España) podrían abandonarlo, presumiblemente para devaluar su nueva moneda.

O bien Alemania, tal vez en compañía de Holanda y de Austria, podría decidir abandonar de una vez el euro y restaurar el marco alemán, el cual a su vez se revaluaría.

En ambos casos, los costes serían enormes. Para empezar, las dificultades técnicas de reintroducir una moneda nacional, reprogramar los ordenadores y las máquinas expendedoras, acuñar la moneda e imprimir los billetes son numerosas.

Con el euro, hicieron falta tres años de preparación. Cualquier insinuación de que un país débil está a punto de abandonar el euro provocaría una retirada masiva de los depósitos, lo que debilitaría aún más a unos bancos ya con problemas.

El resultado sería la imposición de controles de capital y tal vez límites en la retirada de dinero de los bancos, lo cual a su vez asfixiaría el comercio. Los países salientes quedarían marginados de las finanzas internacionales tal vez durante años, lo que agravaría la carencia de fondos de sus economías.

Las cuentas serían a penas mejores si quien escapara del euro fuera Alemania. De nuevo, habría retiradas masivas de depósitos en Europa cuando los depositantes quisieran huir de los países más débiles, lo que llevaría a la reintroducción de controles de capital. Aun cuando los bancos alemanes ganaran depósitos, sus importantes activos en la eurozona quedarían devaluados: recordemos que Alemania es el principal acreedor del sistema.

Por último, los exportadores alemanes, que han sido los principales beneficiarios de la mayor estabilidad de la moneda única, protestarían al verse una vez más atados a un marco alemán en rápida revaluación.

Si desde un punto de vista económico el proyecto de la salida del euro resulta dudoso, desde uno político se corre el riesgo de iniciar una reacción en cadena que pusiera en peligro el tejido del mercado único y la propia UE. La UE y el euro han sido los puntos de referencia de Alemania en la posguerra.

Si Alemania abandonara la moneda, con graves costes para ella misma y dejando al resto de la eurozona a su suerte, su compromiso con la UE quedaría seriamente en duda.

Si saliera del euro un país más débil, poniendo en peligro no sólo a los bancos europeos sino también a la moneda, se convertiría en un paria que exporta sus problemas a sus vecinos.

Tras la imposición de los controles de capital, los mercados financieros europeos quedarían muy tocados y sería difícil preservar el comercio transfronterizo europeo. El colapso del mercado único, que tanto ha contribuido a unir Europa, se convertiría en una amenaza para la UE.

Por más que algunos países lamenten ahora haberse sumado al euro, abandonarlo no tiene sentido. Pero el hecho de que el euro deba sobrevivir no significa que vaya a hacerlo. Y, a menos que los líderes europeos se muevan más y más rápido, no lo hará." (Press Europ, 03 diciembre 2010, citando a The Economist Londres)

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