Además, cada vez más expertos aseguran que el verdadero problema ahora, tanto para las inmobiliarias como para los bancos gestores y acreedores de las mismas, no está en las viviendas, sino en el suelo.
Desde el inicio de la crisis, los procesos de refinanciación de deuda se han sucedido casi sin interrupción en la mayor parte de las inmobiliarias y han sido, por la caída del negocio y a su pesar, la principal ocupación de los gestores de esas compañías.
Metrovacesa ha sido la última entre las grandes en lograr la reestructuración de su deuda y evitar el obligado convenio de acreedores.
Antes lo hicieron otras inmobiliarias, como Reyal Urbis, que con una deuda de 4.600 millones suscribió un pacto con sus acreedores en mayo de 2010 (la promotora presidida por Rafael Santamaría firmó previamente, en octubre de 2008, un acuerdo de refinanciación de una deuda de 3.000 millones de euros con 50 entidades financieras, lideradas por Santander y Banesto);
Colonial, que cerró en febrero del pasado ejercicio un pacto para la reestructuración de una deuda de 4.900 millones (ocho meses antes, en junio de 2009, canjeó 2.804 millones de euros de deuda por acciones por importe de 2.804 millones), o Vallehermoso, que refinanció también en agosto 1.430 millones.
Un año antes, en mayo de 2009, Renta Corporación firmó un nuevo crédito sindicado con 17 entidades por 254 millones que fue acompañado con ventas de activos a las entidades financieras por otros 380 millones y está negociando de nueva ahora mismo un nuevo acuerdo de reestructuración de su deuda;
y hasta Realia, la única entre las grandes inmobiliarias en números negros, firmó en julio de 2009 un compromiso con sus entidades financieras que le permitió refinanciar 1.021 millones de deuda y extender hasta 2012 su amortización." (El País, Negocios, 10/04/2011, p. 12)
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