2.5.11

"La verificación de que ha sido precisamente la ampliación de esa brecha entre ricos y pobres una de las causas de la crisis"

"- Desigualdad y crisis financiera. De las consecuencias que está teniendo la crisis sobre la desigualdad de la renta y de la riqueza las evidencias son numerosas. También lo son los efectos en términos de desafección, de aumento de la desconfianza, de los agentes económicos respecto de instituciones básicas del sistema económico en las economías desarrolladas.

Más sugerente, por menos fácil de intuir, es la verificación de que ha sido precisamente la ampliación de esa brecha entre ricos y pobres una de las causas de la crisis. En un documento del FMI (Inequality, leverage and crises), difundido el pasado noviembre, se sostiene que el elevado apalancamiento de las familias y las subsiguientes crisis financieras surgen como consecuencia de cambios en la distribución de la renta.

El análisis empírico, basado en EE UU, se centra en 1920-1929 y 1983-2008. Ambos periodos presiden un muy apreciable aumento en la participación de los ricos en la distribución de la renta y de la riqueza, un ascenso en el apalancamiento de los demás y, finalmente, una crisis financiera y real. Ello es el reflejo, según los investigadores, de cambios en el poder de negociación sobre las rentas de unos y otros.

Desde otra perspectiva, una reciente investigación de los economistas O. Dijk y R. H. Frank y el politólogo A. Levine en los 100 condados más poblados de EE UU concluye que allí donde la desigualdad en la distribución de la renta creció más rápidamente también se registraron los mayores aumentos de tensiones financieras, medidas por diversos indicadores, incluidas las quiebras.

La tesis más conocida a este respecto es la de R. Rajan, execonomista jefe del FMI y profesor de Chicago.

En un artículo del pasado julio (How inequality fueled the crisis) detalla conclusiones que ya avanzó en su libro FaultLines. Sus afirmaciones son contundentes: "Por cínico que pueda parecer, el crédito fácil ha sido utilizado a lo largo de la historia como un paliativo para aquellos gobiernos incapaces de atender directamente las más profundas ansiedades de la clase media".

Según Rajan, la expansión de la propiedad de la vivienda -uno de los elementos esenciales del sueño americano- a las familias de renta baja fue la pieza clave para alcanzar los más amplios objetivos de expansión del crédito y del consumo.

Fue el creciente gap en la distribución de la renta el que estimuló el boom crediticio que acabó precipitando la crisis financiera.

La paradoja, que también constata este autor, es que la severidad de la crisis está contribuyendo a reducir de forma significativa ese número de propietarios por la vía más dramática de las ejecuciones hipotecarias.

Aun cuando otros economistas, como los profesores del MIT, D. Acemoglu, o S. Johnson hayan matizado la relevancia de esos objetivos políticos de distribución indirecta, concediendo mucha mayor importancia a la dinámica de innovación financiera creada por los propios operadores bancarios, las vinculaciones causales de Rajan disponen de gran relevancia." (EMILIO ONTIVEROS: La desigualdad no es rentable. El País, Negocios, 01/05/2011, p. 16)

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