Señor
Presidente, damas y caballeros:
Señora
canciller, en la primera frase de su discurso Ud. ha dicho que nos encontramos
ante una crisis de deuda. Ésa no es la verdad. La verdad es que la deuda
estatal ha aumentado después de que la actuación de los bancos y los
especuladores provocasen una crisis financiera.
Ud. tendría que decir eso.
Además nos hace creer que los estados son los culpables. No, lo fueron ante
todo los bancos y los especuladores, a cuya actuación los estados reaccionaron
sin embargo de manera completamente inadecuada.(...)
El
rescate no fue ningún regalo para los ciudadanos griegos, sólo para los bancos,
los inversores y los fondos de inversión libre. Son ellos quienes reciben el
dinero y nadie más.
Además,
el Banco Central Europeo y los bancos centrales han comprado bonos griegos por
valor de 70 mil millones de euros a los bancos privados. Esto no son –lo siento
mucho, señora canciller– más que eurobonos. Debido a que estos títulos no
pertenecen ni al Bundesbank ni al Banco Central Europeo, sólo responden de
ellos los contribuyentes de la zona euro, y de manera especial los
contribuyentes alemanes.
En
una ocasión calculé la cifra, señora canciller: si lo tomásemos todo, es decir,
ambos rescates y los eurobonos, entonces tendríamos un paquete de ayuda por
valor de 345 mil millones de euros. Los alemanes contribuyen con 100 mil
millones de euros. Si al menos pudiésemos decir que con ello estamos ayudando a
Grecia, entonces todo esto tendría sentido.
Pero no estamos ayudando a Grecia
ni con un euro. Con ese dinero estamos enturbiando más las cosas. Esto vale
tanto para Grecia como para Alemania.(...)
Ahora los
grandes bancos privados han recibido una vez más 500 mil millones de euros, de
nuevo a un interés del 1% y para tres años. Esto es realmente aventurado: ¡1
billón de euros sólo para mantener la liquidez de los bancos! Nadie se pregunta
de dónde viene el dinero. Pero se imprime. Señora canciller, digánoslo de una
vez por todas claramente: ¿adónde nos quiere conducir verdaderamente? (...)
La impudicia de todo este asunto radica en que los
bancos nadan en la abundancia. Cuando compran bonos, por ejemplo, de Irlanda,
Portugal o España, reciben un interés de al menos el 3 o el 4%. Pero ellos sólo
tienen que pagar un interés del 1%. (...)
Ya
he mencionado la cifra de 1 billón de euros, de lo que ocurrió en las pasadas
navidades, de lo que se ha garantizado a los bancos en febrero. Debe
reflexionarse sobre qué cantidades de dinero están fluyendo a los bancos.
Quienes pagan por todo ello son los contribuyentes. Se trata de una vergüenza
que por cierto destruye todo nuestro sistema económico.(...)
Por eso nuestra reivindicación está plenamente
justificada: si los contribuyentes han de responsabilizarse por la deuda de los
bancos, entonces los bancos han de pasar a ser propiedad pública. Lo que
queremos es que los contribuyentes también participen de las ganancias y
beneficios de la banca, no sólo de las deudas. (...)
Nadie mejor que nosotros debería saberlo. Las
potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial firmaron un tratado que
humilló a Alemania por completo. Ésta no fue la única, pero fue una de las
razones por las que el criminal de Hitler y el Partido Nacionalsocialista
pudieron crecer tanto.
Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial –en Europa occidental–
fueron mucho más inteligentes y acordaron reparaciones de guerra menores y la
aprobación del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa. Ustedes aplican
a Grecia Versalles. Pero los griegos necesitan Marshall. Ésa es la diferencia. (...)
Ponemos en peligro la solidaridad en el seno de una
sociedad y entre nuestras sociedades. Lo que es destructivo para Grecia y para
la Unión Europea. Ponemos en peligro también a la democracia. Cuando dos
hombres que tuvieron funciones en bancos se convierten en los jefes de estado
de Grecia y de Italia sin elecciones, incurrimos en un riesgo; no me extenderé
en ello." (“Ustedes aplican a Grecia Versalles. Pero los griegos necesitan Marshall.”, de
Gregor Gysi. Sin Permiso, 04/03/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario