10.3.12

¿Por qué no hay una revuelta en España? Por el comunismo familiar y por el altísimo porcentaje de propietarios de vivienda

"Las cifras del desempleo en España acaban de alcanzar un nuevo récord de casi cinco millones de personas, eso son casi el 22% de la población activa. Cómo puede funcionar una sociedad en la que casi una cuarta parte está en el desempleo?

 Para empezar: no es un récord tan nuevo. Es la tercera vez que la cifra del desempleo sobrepasa en España el 22%. La primera vez fue en 1985/86, la  segunda en 1992/93. No se trata, por tanto de un problema coyuntural sino de razones estructurales que anidan en la economía española aún cuando haya que tener en cuenta naturalmente la crisis financiera. 

¿Cómo es posible  vivir en un país en el que en 25 años se han sobrepasado por tres veces estos porcentajes? En mi opinión hay dos explicaciones importantes. En primer lugar el comunismo familiar…..

¿Podría explicar esto mejor?

En España, la familia es una institución solidaria de primer orden. Funciona al margen del mercado y relativamente bien. Varias generaciones consiguen convivir juntas sin demasiados conflictos. Esto no ha sido siempre así pues en los últimos años de la dictadura de Franco y en los años de la transición se produjeron rupturas generacionales muy importantes en el seno de las familias españolas.

 Pero desde los años 1980 se ha ido implantando en las familia una especie de armonía funcional. A pesar de los conflictos latentes que siempre se dan entre generaciones, la situación social presiona para que la cosa funcione razonablemente bien. Hoy hay dos millones de familias en España en las que ningún miembro tiene un trabajo estable y en casi un millón y medio de ellas todos sus miembros están en el desempleo.

 Los ingresos derivados de los ingresos temporales y ocasionales –tanto los generados en la economía sumergida como en la economía no sumergida- se meten en un bote y luego se reparten dependiendo de las necesidades de cada uno.

¿Y el segundo motivo?

El altísimo porcentaje de hogares propietarios de la casa que habitan. Son los porcentajes más altos del mundo junto con los de Nueva Zelanda: casi el 90% de todos los hogares en la actualidad, el 70% de los pisos ya totalmente pagadas aunque con tendencia a la caída debido a los desahucios. 

Esto es el resultado paradójico de las políticas sociales del franquismo que no disponía de margen de maniobra económico, es decir, fiscal para hacer políticas de bienestar comparables a las de los otros países de Europa. Eso llevó al Régimen a  desarrollar una política basada en la creación de propietarios con el fin de proporcionarles un mínimo bienestar y de paso afianzar los valores conservadores. 

Esto ha llegado a ser tan importante que incluso en las crisis de las décadas de los años 1980 y 1990 siguió aumentando el porcentaje de propietarios en España. El mercado de trabajo es rabiosamente precario, la única estabilidad de la que disponemos es la que proporciona la propiedad de los bienes inmuebles.  Es un elemento central en la estrategia de vida de muchas familias.

¿Es este el motivo por el cual la protesta social sigue ausente en grandes segmentos de la sociedad? Parece como que la gente se arregla y que va saliendo del paso…

¿De que no se haya producido una especie de estallido revolucionario? Hay grandes problemas sociales pero de aquí no se derivan automáticamente reacciones políticas. España es una sociedad de clases, no una sociedad de familias. Los hijos de los ambientes profesionales urbanos tienen o están en vías de obtener un diploma universitario pero incluso ellos tienen que vivir con sus padres después de cumplir 30 años.

 No encuentran trabajo y si lo encuentran este no guardan relación con el nivel de conocimientos que han alcanzado en la universidad. Esto es una experiencia nueva para una generación que ha sido educada con un mensaje meritocrático: estudia duro, trabaja duro y prosperarás en la vida.

 Nada de eso parece que puede llegar a darse y la tijera entre cualificaciones y ocupaciones va en aumento. Es una tijera políticamente muy explosiva que, por cierto, también se da en los ambientes urbanos contestatarios de las grandes ciudades del norte de África donde se encubaron las primaveras árabes. 

El movimiento de los indignados se ha alimentado sobre todo de jóvenes que sufren los efectos de esta tijera que no por casualidad están profundamente decepcionados del sistema político y económico. En otros ambientes la solidaridad familiar contribuye a frenar la protesta, aunque no a evitarla del todo.

 Las clases populares desarrollan hoy por hoy reacciones más conservadoras frente a la crisis. Los hijos de los autónomos  vinculados a las clases populares,  por ejemplo, que siempre han cuidado estos espacios de solidaridad porque es imposible llevar un bar o un pequeño negocio sin recurrir de forma permanente a ayuda familiar.

 De hecho, el porcentaje de personas casada en estos ambientes de los trabajadores autónomos es el más elevado del país. También ahí reina el comunismo familiar, pero hoy por hoy se trata de un comunismo mayoritariamente conservador."                 (Sin Permiso, 19/02/2012, '“Es un gran misterio”. Entrevista Armando Fernández Steinko)

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