"Europa comienza a mirar de frente la crisis dado que se encuentra
atrapada en una cadena de fenómenos adversos que se entrecruzan y se
retroalimentan mutuamente. La crisis principal e inicial, es la crisis
que envuelve a todo el sistema financiero.
Los bancos están en la
quiebra y el intento de mantenerlos a flote ha menguado toda la
capacidad de respuesta de los gobiernos a los problemas futuros. Los
gobiernos a su vez se niegan a reconocer la quiebra total del sistema
financiero por el costo social y político que esto conlleva.
Pero las respuestas para enfrentar el problema, como los planes de
austeridad y los recortes presupuestarios no hacen más que amplificar
las dolencias y arrastrarlas a un plano insostenible en el cual el
desempleo es una de sus manifestaciones.
A mayor austeridad, mayor
desempleo y mayor la contracción que vivirán los países más obedientes a
las exigencias de frau Merkel. Por añadidura, los conflictos
políticos y el descontento social emergerán con fuerza haciendo aún más
inestable todo el entorno. Esto es lo que hemos llamado la espiral de la muerte.
Para España la situación es aún más compleja y lo demuestra el
incremento imparable del costo de la deuda pública a través de los CDS (ver gráfica). Esto demuestra que los planes del BCE
no han servido de nada y la inyección del billón de euros solo dio un
alivio temporal al sistema financiero, que sigue en zozobras.
No
obstante, el FMI y la UE han advertido a
España que su situación complica el rescate de Portugal. España y
Portugal tienen un importante intercambio comercial que llega al 25% del
PIB.
Un empeoramiento de la situación de
España implicará un descenso en el comercio de Portugal, lo que
acentuará el declive de ambos países. Y el gran problema es que Europa
no tiene fondos para rescatarlos a ambos." (El blog salmón, 12/04/2012)
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