"En los mercados se ha reactivado el mecanismo de la profecía
autocumplida, esa versión del castizo “tanto va el cántaro a la fuente”.
Una exigencia continua de medidas para evitar el rescate, hasta que
llega el rescate.
Pasó con Grecia, con Portugal y con Irlanda: la
diferencia es que esta vez pasa con España, la cuarta economía de la
eurozona: caza mayor, el efecto contagio sería devastador.
Los
inversores retoman la línea argumental, en parte, porque les viene bien:
eso hará ganar unos buenos euros a algunos. Y en parte porque hay
razones para pensar que la banca está peor de lo que se creía.
“Mucho de lo que pasa es fruto de un movimiento pendular tras meses
de mejora “, matiza el analista Juan Ignacio Crespo. “Toca alarmarse por
información conocida, que España decrecerá este año.
¿Y quién inicia
esa oscilación del péndulo? Parte de los que compraron deuda española,
que han decidido venderla para materializar plusvalías”, añade. Crespo
cree que para frenar la escalada bastaría con que “Mario Draghi o Angela
Merkel recordaran que hay todavía mucha liquidez de las subastas, tres
cuartos de billón depositados en el BCE”. Pero ni el presidente del
eurobanco ni la canciller alemana están por la labor. (...)
A falta del juicio oficial sobre el drástico ajuste presupuestario,
en Bruselas ya hay voces críticas. Se entiende poco que el grueso de los
recortes haya caído sobre la inversión —“el principal riesgo parece ser
que el Gobierno se haya pasado de largo con la tijera”, aseguran
fuentes europeas—, que se justifique el aumento del gasto corriente en
las transferencias a las comunidades.
O que se recurra a la amnistía
fiscal para generar ingresos, no por motivos éticos, sino porque es como
lanzar una moneda al aire. En suma, que no haya nada de lo que aconseja
la ortodoxia —subida del IVA, recorte del sueldo de los funcionarios,
menos pensiones—, una receta que sí aplicó Zapatero en 2010. Que aquel
remedio sirviera de poco es, a los ojos de Bruselas, señal de que fue
insuficiente, no de que sea peor que la enfermedad.
El gran problema es que el Ejecutivo de Rajoy, tras atrasar la
presentación de los Presupuestos por un cálculo político —las elecciones
andaluzas— no consigue despejar las dudas. “España tiene un problema
grave de credibilidad”, señala una alta fuente comunitaria, que atribuye
a la discutible gestión del Gobierno una parte de la presión que acosa a
la economía española." (El País, 08/04/2012)
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