"Uno de cada 10 empleados en Wall Street es probablemente un psicópata
clínico, escribe Sherree DeCovny en un número a punto de aparecer en la
publicación comercial CFA Magazine.
Entre el conjunto de la población, la proporción está cercana al uno por
ciento.
“Un psicópata financiero puede presentar un perfil perfectamente
equilibrado para el puesto de trabajo de director ejecutivo, director,
compañero de trabajo y miembro del equipo porque sus características
destructivas son prácticamente invisibles”, escribe DeCovny, que reúne la
investigación de varios psicólogos para su trabajo, el cual sugiere de forma
optimista que las firmas financieras no contratan a psicópatas extremos.(...)
Es apenas la primera vez que la enfermedad mental ha sido equiparada con
cierta capacidad para el éxito profesional, especialmente en el sector financiero, en donde algunos
especuladores (stock traders) en realidad han
puntuado más alto que psicópatas diagnosticados en pruebas que miden el
espíritu competitivo y la atracción por el riesgo.
Algunos psicólogos llevan tiempo afirmando que las cualidades que sirven
para un político o corredor de bolsa de éxito son también los mismos rasgos que
los psicópatas
lucen abundantemente.
Otros investigadores lo generalizan a los patrones como especie,
afirmando que
alrededor del 4 por ciento de todos los ejecutivos son psicópatas, y que su
relativa falta de escrúpulos es lo que los ayuda a destacar especialmente en
los negocios.
Al mismo tiempo, el entorno rápidamente cambiante y de gran presión de
Wall Street, probablemente ponga en peligro la salud mental de algunos de sus
empleados.
Un estudio reciente encontró que muchos banqueros
jóvenes sufren alcoholismo, insomnio, trastornos alimenticios y otras dolencias
relacionadas con el estrés al cabo de pocos años en el puesto.
Los corredores de bolsa también han mostrado una tendencia a experimentar
depresión clínica en una proporción más
de tres veces mayor que la población en general.
DeCovny escribe que para alguien con un problema “latente” de juego
compulsivo, un puesto de corredor de bolsa puede desencadenar respuestas
patológicas que conduzcan a la persona a un patrón creciente de mentiras,
deudas e incluso malversación y fraude.
Una persona con este problema se sentiría satisfecha con una enorme
pérdida porque obra en su cerebro una particular forma de recompensa, lo cual,
según DeCovny puede explicar las actividades de algunos corredores de bolsa
notorios granujas como Kweku Adoboli, Jerome Kerviel y Nick Leeson, tres
hombres que jugaron y perdieron un equivalente conjunto de 10.300 millones para
sus instituciones a los largo de los últimos 17 años." (Sin Permiso, 25/03/2012, 'Uno de cada diez empleados de Wall Street es un psicópata', de
Alexander Eichler)
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