"En una campaña electoral marcada por el histórico resultado de la extrema derecha
en la primera vuelta, la comunidad musulmana francesa, que suma entre
cinco y seis millones de personas, tiene la sensación de haberse
convertido en la cabeza de turco de los males de la crisis.
Asimilada a
los problemas de inmigración y agitada como una amenaza al pacto
republicano de unidad, se ha convertido a su pesar en una de las
protagonistas de los comicios, en los que el presidente candidato Nicolas Sarkozy cuenta con recuperar el voto extremista
para lograr la reelección el domingo.
“El sistema de integración no
funciona porque hemos acogido a demasiada gente”, concluye su vídeo
electoral.
“Nos negamos a esta instrumentalización de nuestras identidades para
halagar los instintos más bajos de un electorado racista”, reacciona en
una tribuna que publica hoy el diario Le Monde un grupo de artistas e
intelectuales que se autodenominan como “franceses de origen
extranjero”.
“Somos franceses, somos ciudadanos y nos negamos en
convertirnos en la variable de ajuste de la elección presidencial, no
seremos los cabeza de turco contra los que se desahogarán políticos
incapaces de responder a las esperanzas del pueblo”, concluye el texto.
“Esta campaña ha superado todos los límites en materia de
provocación, jamás en la historia los musulmanes en Francia se han
sentido tan inquietos como ahora”, asegura Mohammed Henniche, presidente
de la asociación de musulmanes de Seine-Saint-Denis, en la periferia
norte de París.
“El último ejemplo ha sido durante el debate del
miércoles, los fieles que vienen a vernos nos dicen que ha sido tremendo
oír al presidente decir que el problema no es tanto la inmigración en
sí como la inmigración musulmana. Se preguntan: ‘¿Nos odian hasta ese
punto? ¿Por qué somos peligrosos?”, agrega. (...)
Henniche advierte que es el malestar creado por el ambiente de
estigmatización aireado con la campaña lo que acabará acelerando un
repliegue identitario. “Las mezquitas son cada vez más frecuentadas,
hace dos semanas sin ir más lejos, vino una mujer musulmana no
practicante a hacer donación a una mezquita porque se sentía amenazada”,
relata.
Añade que la violencia de los ataques contra la población
musulmana está creando un “voto musulmán” que el domingo se desplazará
en masa para censurar los excesos verbales de Sarkozy. “No tenemos
opción de ser de izquierda o de derecha, y eso no es normal, no es bueno
para la integración”. (...)
Gilles Kepel, advertía ya de una “intensificación de la identidad
musulmana” como “compensación” por un sentimiento de rechazo social,
político y económico. El resultado es el aumento de la asistencia a las
mezquitas (las dos ciudades suman una decena de mezquitas para 60.000
habitantes), la práctica casi sistemática del ramadán entre los hombres y
una demanda cada vez más estricta por tener acceso a la carne halal.
Al igual que el grupo de “franceses de origen extranjero”, Hanniche
considera que la estigmatización que sufre su colectivo en periodo de
crisis es la forma que tienen los políticos de responder a la crisis.
“Los franceses se preguntan por qué disminuye el poder adquisitivo, por
qué los ricos pagan menos impuestos —y tienen razón— y se les responde
desviando la mirada hacia el peligro del islamismo radical”, dice." (El País, 04/05/2012)
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