"La Eurozona cae en una recesión que podría haberse evitado. Si los
responsables políticos hubieran dado apoyo fiscal a los países afectados
del Sur y hubieran garantizado los bonos de sus gobiernos (como hace el
gobierno de EE:UU. con los bonos del Tesoro) sus economías podrían
haber seguido creciendo mientras se hacían las reformas necesarias.
Pero
la Troika (el FMI, el BCE y la Comisión Europea) decidieron condicionar
los rescates a la aceptación por parte de los Estados miembros de duras
medidas de austeridad que obligaron a los dirigentes a recortar las
nóminas, los servicios y los programas de sus gobiernos.
El resultado
fue totalmente predecible: la actividad económica comenzó a
chisporrotear mientras un país tras otro sucumben ante una maligna
crisis económica.
Por lo tanto la desaceleración fue básicamente algo opcional, una herida
autoinfligida causada por la mala toma de decisiones en Bruselas y
Frankfurt.(...)
Durante el último mes, más o menos, la atención se ha concentrado sobre
todo en España, y por una buena razón. El sistema bancario español se
derrumba bajo el peso de una cartera morosa de decenas de miles de
millones de préstamos generada por la gigantesca burbuja inmobiliaria
que se sigue desvalorizando. (...)
Finalmente, después de mucha miseria innecesaria, España necesitará un
rescate, aunque el presidente del BCE Mario Draghi insiste en que no es
así.
Pero los problemas de Europa no se limitan a España o a países de la
periferia. La producción de Francia ha descendido por segundo mes
consecutivo y el ritmo del deterioro se acelera. (...)
Las medidas de austeridad han llevado a una disminución del consumo,
una erosión de la confianza y una desaceleración generalizada en todos
los sectores. (...)
Draghi defiende como sigue la austeridad en una entrevista en el Wall Street Journal:
“No hay ninguna alternativa a la consolidación fiscal, y no debemos negar que esto es contractivo a corto plazo.(...)
Por lo tanto, ¿se supone que debemos creer que el presidente del BCE no
sabía cuál sería el efecto de sus políticas, que no sabía que las
políticas contractivas llevarían a una contracción económica?
Claro que lo sabía. Draghi no es un idiota; es un economista muy
competente. Esto solo demuestra que tenía un motivo ulterior, que la
política se elaboró para servir los intereses de sus compinches de la
banca y no los del 99%.
Después de todo, el verdadero propósito de la
austeridad no es reducir déficit o incentivar el crecimiento, sino
colocar a los gobiernos una camisa de fuerza fiscal para que la
industria privada y las grandes finanzas consigan una mayor tajada de la
torta. ¿No es precisamente el objetivo de todo el asunto?" (Jaque al neoliberalismo, 02/05/2012, Mike Whitney, CounterPunch)
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