"Mirando de frente, intentando no engañarnos, ¿cuáles son los
principales problemas de la economía española en estos momentos? ¿El
país, como se dice, tiene energías para salir de todas-todas?
Ni el país tiene energías ni va a salir de todas-todas de este pozo sin
fondo en el que seguimos cayendo, querido Salvador. Los últimos datos
de la Contabilidad Nacional publicados la semana pasada son terroríficos
y no apuntan precisamente a que la situación vaya a mejorar sino a todo
lo contrario.
¿Alguien ha escuchado a algún miembro del
gobierno salir a comentarlos? Sí, salió el secretario de Estado de
Economía, no el ministro, a decir que “ tenía confianza en que la economía se recupere en los primeros trimestres de 2013 ”; dicho lo cual se levantó y se marchó a seguir confiando alegremente.
¿Cómo puede el secretario de Estado de Economía del gobierno decir que
“confía” en que se recuperará el crecimiento después de echarle un
vistazo a los datos de la Contabilidad Nacional que tenía sobre la mesa?
¿Cómo se puede mentir impunemente de esa forma y que aquí no pase nada?
Es una situación que bordea el esperpento. Los datos apuntan a todo lo
contrario y se ven reforzados porque este gobierno ha subido brutalmente
el IVA hace apenas un par de días y eso tiene necesariamente un efecto
contractivo sobre la economía, cosa que saben hasta mis alumnos de
primer curso de economía.
No es que la economía se haya convertido en
algo semejante a la teología, como alguna vez escribía Manuel Vázquez
Montalbán, es que este gobierno cree en los milagros, porque no hay otra
forma de explicar esas declaraciones.
¿Por qué soy tan pesimista?…
Eso, ¿por qué eres tan pesimista?(...)
Esos datos nos muestran que la tasa de crecimiento intertrimestral
de la economía española ha sido del -0,4% en el segundo trimestre de
2012, es decir, una décima más negativa que en el primer trimestre; pero
ese dato, que no parece muy grave, adquiere toda su dimensión si lo
vemos en perspectiva anual.
Así, con respecto al mismo trimestre el año
anterior (esto es, la tasa interanual), la economía española ha caído un
-1,3%, es decir, siete décimas menos que la tasa interanual del
trimestre pasado
Es decir, el decremento, la caída es mayor.
Eso es. Lo que significa que la recesión se va agravando con mayor
celeridad cada trimestre y no hay signos en el comportamiento de ninguno
de los grandes agregados macroeconómicos de que la tendencia pueda
revertirse.
Así, si analizamos cuáles son los motores que
podrían impulsar la economía española para salir de la recesión sólo
caben dos posibles: la demanda interna (es decir, la que realizan los
hogares, las empresas y el sector público de nuestra economía) y la
demanda externa neta (esto es la que realiza el resto del mundo de
nuestros bienes y servicios, es decir, nuestras exportaciones menos las
importaciones de bienes y servicios del resto del mundo).
Cada uno de
ellos realiza, por su cuenta, una contribución al crecimiento del
conjunto de la economía española, de manera que si ambas son positivas
se refuerzan pero si tienen signos distintos el efecto final dependerá
de las magnitudes relativas de cada una de ellas.
Pues bien, lo
que nos dice la Contabilidad Nacional es que la contribución al
crecimiento del PIB de la demanda interna ha caído, en tasa interanual,
en -3,9% frente a los -3,2% del trimestre anterior, es decir, que el
freno de la demanda interna tira hacia debajo de la tasa de crecimiento:
como se gasta menos, se crece menos.
Y, por otro lado, la contribución
positiva de la demanda externa se ha mantenido estancada en un 2,6%, es
decir, aunque exportamos más que importamos, las exportaciones no
consiguen despegar y tirar de la economía española. La conclusión es
clara: cae la demanda interna y no se ve suficientemente compensada por
la demanda del resto del mundo, con lo cual la economía española agudiza
su recesión.
Pero, además, la cosa empeora aún más si
analizamos los distintos componentes que integran la demanda interna y
la demanda externa por separado, es decir, si bajamos un peldaño más en
el detalle de esos grandes agregados.
¿Nos guías en ese descenso?
Así, en primer lugar, para el caso de la demanda interna nos
encontramos con que el consumo de los hogares ha caído en un trimestre,
en tasa interanual, desde el -1,5% al -2.2% como consecuencia,
fundamentalmente, de que está hundiéndose aceleradamente la remuneración
de los asalariados (a un ritmo del casi 4% anual).
La remuneración baja
tanto porque cae el número de asalariados, como consecuencia del
incremento del desempleo, como porque cae la remuneración media de esos
asalariados.
Así, en lo que se refiere al empleo, medido en
términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, éste ha
caído en términos de tasa interanual en un punto y se sitúa en estos
momentos en el -4,6% (la tasa interanual más elevada desde que comenzó
la crisis). Esto significa, para que todo el mundo nos entienda, que se
han perdido en España en un año 801.000 empleos netos a tiempo completo.
¡Más de 800 mil dices! ¿No te equivocas?
No, no
me equivoco, son los datos de la Contabilidad Nacional. Y, además, el
ajuste sobre el empleo sigue intensificándose sobre el sector de la
construcción (más de 300 mil empleos perdidos) y se extiende también al
sector servicios con mucha mayor intensidad aún (350 mil empleos
perdidos en un año).
Y por lo que se refiere a las
remuneraciones de los asalariados nos encontramos con que su tasa de
crecimiento ha caído del -2,5% al -3,9%, como consecuencia de esa caída
en un punto en el empleo, pero también de que la remuneración media de
los asalariados ha disminuido su ritmo de crecimiento del 1,5% al 1,3%.
Si se tiene en cuenta que el incremento de la inflación es superior al
incremento de los salarios, el resultado es una pérdida de poder
adquisitivo de los trabajadores españoles.
Esto, sin embargo,
contrasta con la evolución de las rentas empresariales que siguen
creciendo aunque un poco menos también que en el trimestre anterior. Así
mientras que la tasa interanual de crecimiento de los salarios crece
apenas al 1,3% la del excedente bruto de explotación, esto es, los
beneficios empresariales, lo hacen al 3,4%, dos décimas menos que el
trimestre anterior pero más del doble de lo que lo hacen los salarios.
Por lo tanto, la conclusión es clara: no sé quién puede pensar que si
se recorta el salario de los trabajadores a ese ritmo y sigue aumentando
el desempleo al ritmo que lo hace, el motor de la economía capitalista,
que es el consumo privado, podrá seguir tirando de la misma.
Este era el primer eslabón del descenso. Hay más me imagino.
Sí, claro. En segundo lugar, el otro gran componente de la demanda
interna es la inversión que realizan las empresas (lo que se denomina la
formación bruta de capital fijo). Ahí también los datos son
escalofriantes.
La caída ha sido de -1,7 puntos, aún mayor que la del
consumo privado, y pasa del -7,7% al -9,4%, lo que supone un retroceso
brutal de la inversión y, además, como no hay expectativas de mejora y
los indicadores de producción industrial y cifra de negocio están por
los suelos, la demanda de bienes de equipo sigue hundiéndose y ha caído
este trimestre otro punto (del -6% al -7%).
Es decir, tampoco por el
lado de la recuperación de la inversión puede esperarse que se estimule
el crecimiento porque su contribución es aún más negativa para el mismo
que la del consumo privado.
Y, en tercer lugar, nos falta ver
la evolución del gasto de las Administraciones Públicas que, mira por
dónde, también es negativo: el -3,0 %, es decir, el Estado, en sus
distintas administraciones territoriales no está compensando, por la vía
del gasto y la inversión públicas, la caída del gasto y la inversión
privadas sino que, por el contrario, está reforzando el efecto recesivo.
La conclusión general de todo lo expuesto es tan nítida como
terrible: todos los posibles motores disponibles a nivel interno para
estimular a la economía se comportan en sentido contrario al deseado, es
decir, la están hundiendo más.
Y este hundimiento no es producto de
ningún tipo de comportamiento perverso, sino que está claramente en
línea con la lógica del sistema: si disminuyen los salarios y aumenta el
desempleo cae el consumo; si no hay expectativas de beneficio, cae la
inversión; si se hacen recortes en la Administración Pública caen el
gasto y la inversión públicos.
Si caen los tres, cae la demanda interna y
si ésta cae, y no se compensa suficientemente con la demanda externa,
cae la economía, por mucha confianza o fe ciega que tenga el Secretario
de Estado de Economía.
Me imagino la respuesta pero la pregunta es obligada: ante la
situación que describes, ¿cuáles son los ejes de la política económica
del gobierno central? ¿Tiene política propia en tu opinión?
El gobierno central ni tiene política propia ni puede tenerla. En
primer lugar, porque carece de instrumentos de política económica que le
permitan enfocar la crisis desde otra perspectiva. Carece de política
monetaria y carece de política cambiaria.
Por lo tanto, no puede
intentar estimular la economía a través de impulsos monetarios; no puede
intentar provocar una aceleración de la inflación que alivie a los
deudores el peso de la carga de sus deudas; no puede provocar una
devaluación de la moneda que mejore, vía precios, la competitividad de
las exportaciones y permita que la demanda externa se convierta en el
motor de la recuperación económica; no puede fomentar la producción
industrial porque apenas quedan industrias tras los años de apuesta por
el sector de la construcción y la deslocalización productiva que se ha
producido en este país.
¿Qué le queda entonces?
Eso, qué le queda .
Pues, esencialmente, la política fiscal, es decir, la política de
gastos e ingresos públicos. ¿Y qué margen tiene en ese campo? Pues muy
reducido en la medida en que hay una completa asunción, como propios, de
los objetivos que en materia de política fiscal se han impuesto desde
Bruselas y centrados en la contención del déficit público.
No cabe
ninguna duda de que el déficit público hay que contenerlo porque, si no,
la senda de crecimiento de la deuda pública se puede hacer
insostenible; pero es absolutamente suicida que a una economía en
recesión, como la nuestra, se le impongan unos plazos tan cortos para
reducirla. La resultante es, precisamente, la que te describía en la
respuesta anterior y que no puede sorprender en estos momentos a nadie.(...)
Es decir, desde mi punto de vista no hay alternativa a esta situación en
el marco de política económica actual en el que nos movemos. No estamos
en una situación más o menos estabilizada en la que se podría acometer
un proyecto de transformación del país con una mirada estratégica de
medio y largo plazo y en el que modificaciones sustantivas de su
estructura fiscal y de las políticas sectoriales permitieran recuperar
la senda del crecimiento a largo plazo.
Nos encontramos en una situación
de emergencia que no tiene visos de enmendarse ni a corto ni a medio
plazo. Si no se recuperan los resortes de la política económica o la
Eurozona cambia drásticamente de política, el destino de España estará
echado. Y si me preguntas que cuál creo que es, me basta con mirar a
Grecia; allí se escribe nuestro futuro cada día. (...)
España se enfrenta a unas emisiones de deuda para el año que viene de
más 120 mil millones de euros, es decir, tiene que captar en los
mercados financieros casi el equivalente al 12% de su PIB para poder
refinanciar la deuda que tiene en circulación (60 mil millones de
euros), cubrir el déficit público (45 mil millones) y pagar los
intereses de la deuda, un capítulo, este último, que para el año que
viene supondrá la friolera de 8 mil millones de euros más en los
presupuestos de 2013 que en los de 2012 , dinero que sale de
nuestros bolsillos y que va directamente a los tenedores de deuda
pública española, entre otros y mayoritariamente, los bancos españoles,
que son los principales tenedores de la misma.
¿Bancos ESPAÑOLES dices? ¿Ellos son los principales tenedores de la deuda pública española?
Digo bien: bancos españoles, Santander, BBVA, Caixabank et alteri. No
me equivocado. En sus manos está la mayor parte de la deuda pública
española, ellos ingresan la mayor parte de los intereses de la deuda.
¿Alguien puede creer que con la situación económica descrita más
arriba, de caída libre, la economía española puede ser considerada como
lo suficientemente solvente como para recibir prestado esa cantidad de
dinero a un tipo de interés razonable?
Así que mi percepción es
que más que como un estadista Rajoy anda actuando como un escapista que
ahora acaba de darse cuenta de que la realidad (o los hechos, como diría Hegel) es tozuda y, a veces, hasta te impide cumplir un programa electoral, a pesar de que cuando en su partido lo redactaron esa realidad ya existía y bien que se encargaba de reprochársela a Zapatero." (Rebelión, 05/09/2012, Salvador López Arnal)
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