"En los mentideros de Europa se decía hace unas semanas que en
Alemania, comenzando por la propia Merkel, contemplaban la salida del
euro de Grecia como algo asumible; habían echado cuentas y les salía más
barato enjugar las pérdidas que se pudieran derivar de este hecho para
Alemania y para sus entidades financieras que apoyar un nuevo rescate al
país heleno.
Utilizaban la metáfora de la cadena aplicada a Europa,
cada país un eslabón; la eliminación del eslabón más débil haría más
fuerte la cadena.
Ahora se dice que han cambiado de opinión y que la figura que manejan
es la del dominó. La caída de Grecia arrastraría uno tras otro al resto
de los países; por ello, Alemania y la TroiKa quieren evitar la salida
de la Eurozona del país helénico y están considerando, por tanto,
flexibilizar las condiciones de su rescate.
Pero ¿Qué dice Grecia? ¿Qué le conviene? ¿Cuál es su situación actual? Grecia es un país intervenido, me atrevo a decir ocupado. (...)
Su población se ha empobrecido hasta extremos atroces. Cualquier
descripción de las condiciones de vida actuales de la sociedad griega da
escalofríos. Se diría que se encuentra en una situación de posguerra. Y
parece que el proceso destructivo no ha hecho más que empezar. (...)
En cuatro años la economía griega ha perdido más del 20% de su PIB y
nada indica que pueda mejorar. El déficit público, a pesar de todos los
ajustes, continúa anclado en el 9%, aunque se convierte en tan solo el
2%, si prescindimos de los intereses. Lo que indica que de nada vale que
se reduzcan más y más las partidas presupuestarias si las cargas
financieras se incrementan. (...)
Pero con todo, lo más grave (porque sin una devaluación elimina toda
esperanza de recuperación) es el déficit de la balanza por cuenta
corriente. A pesar de encontrarse su economía inserta en una gravísima
recesión, esta variable asciende al 11% del PIB, lo que significa que,
lejos de disminuir el endeudamiento exterior, la economía griega debe
endeudarse en el exterior cada año por una cantidad adicional,
equivalente a un 11% de su PIB. (...)
Es difícil de creer que si hace cinco años Grecia hubiera abandonado
el euro se encontraría en una situación económica peor que la actual. Y
lo que sí es muy posible es que en estos momentos estuviese viendo ya la
salida del túnel, o sabiendo al menos por dónde debería avanzar, cosa
que ahora no ocurre.
Ahí está la experiencia de Islandia. La situación
de Grecia es agónica. ¿Cómo va a recuperarse sin devaluar la moneda? El
déficit exterior estrangulará por completo cualquier atisbo de
crecimiento. Todo hace prever que al margen de lo que piensen Alemania y
la Troika, antes o después va a tener que abandonar la Eurozona.
Pero
cuanto más tarde lo haga, peor. No solo habrá perdido un tiempo
precioso, sino que tendrá que abordar los retos de la salida en
condiciones económicas mucho más precarias.
Grecia no es, desde luego, una excepción, es tan solo la primera
ficha de un juego en el que poco a poco irán cayendo otras muchas.(...)
¿Qué les espera a Portugal, a Irlanda, a España e incluso a Italia? ¿Por
qué no se miran en el espejo de Grecia? ¿Acaso los respectivos
gobiernos creen que su evolución va a ser distinta? ¿No ha llegado el
momento de plantarse, pedir que se cambien las reglas del juego y si no
romper la baraja?" (Attac España, 25/09/2012, Juan Francisco Martín Seco: Los diez negritos)
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