Además, tampoco supondría ninguna tragedia que la deuda continuara aumentando, siempre y cuando lo hiciese más lentamente que la inflación y el crecimiento económico.
Un claro ejemplo de cómo lidiar con
cantidades ingentes de deuda lo tenemos en el Reino Unido: nos dobla en
déficit estructural y tiene una ratio de endeudamiento conjunto superior
al de España. La cuestión es que ellos tienen una tasa de crecimiento
del 2% (el nuestro del 0,7%) y una inflación del 2,6% (la nuestra del
1,5%).
Por tanto, los británicos tienen una economía que crece y devalúa el valor real de su deuda a un ritmo superior al nuestro. Más importante todavía, sus requisitos para estabilizar su ratio de deuda con respecto del PIB son más suaves que los superávits primarios (la diferencia entre ingresos y gastos, sin tener en cuenta los intereses de la deuda) del 2% que necesitaríamos aquí.
Por tanto, los británicos tienen una economía que crece y devalúa el valor real de su deuda a un ritmo superior al nuestro. Más importante todavía, sus requisitos para estabilizar su ratio de deuda con respecto del PIB son más suaves que los superávits primarios (la diferencia entre ingresos y gastos, sin tener en cuenta los intereses de la deuda) del 2% que necesitaríamos aquí.
Las bajas tasas de crecimiento y de
inflación en España afectan a las expectativas de los tenedores de
deuda, haciendo que perciban menos probable la capacidad de pagar de
España (la famosa falta de credibilidad). De hecho, esta falta de
credibilidad nos penaliza y hace que cada unidad monetaria para
financiar al Estado español a 10 años vista, sea varios puntos más cara
que la británica.
Del mismo modo, el endeudamiento en función de su uso, puede tener efectos sociales muy positivos o terminar siendo una losa de gasto inútil y superfluo. Como comprenderá el lector, no es lo mismo una red de transporte de alta velocidad entre Madrid y Barcelona que un aeropuerto vacío en Castellón.
Del mismo modo, el endeudamiento en función de su uso, puede tener efectos sociales muy positivos o terminar siendo una losa de gasto inútil y superfluo. Como comprenderá el lector, no es lo mismo una red de transporte de alta velocidad entre Madrid y Barcelona que un aeropuerto vacío en Castellón.
Pero más allá de todo esto, la idea de
que estamos sobrendeudados y de que efectivamente estamos en una crisis
de deuda hay que revisarla. ¿Quién está endeudado y cuánto?
Cómo podemos comprobar en el gráfico a continuación, el problema de la economía española no es el endeudamiento público (20% del total), tampoco el de las PYME (3%) o de las familias (21%), sino el gran agujero que se encuentra en las grandes corporaciones privadas: entidades financieras “zombis”, cajas que se volvieron promotoras y negocios adyacentes al sector inmobiliario, sobre las que recae el 57% de la masa de deuda total de nuestro país.
Cómo podemos comprobar en el gráfico a continuación, el problema de la economía española no es el endeudamiento público (20% del total), tampoco el de las PYME (3%) o de las familias (21%), sino el gran agujero que se encuentra en las grandes corporaciones privadas: entidades financieras “zombis”, cajas que se volvieron promotoras y negocios adyacentes al sector inmobiliario, sobre las que recae el 57% de la masa de deuda total de nuestro país.
Así, bajo la falsa premisa de que hay
que controlar la deuda pública porque ésta es excesiva, se articula y
desarrolla la doctrina de la austeridad expansiva y una batería de
políticas de contracción y desarticulación del Estado de Bienestar
presente y futuro, que responden a un modelo de asignación
autodestructivo.
El desastre en la política de asignación de gastos plasmada en los PGE de 2012 y 2013 se hace evidente al ver los cambios acumulativos en las partidas de educación (-31.6%) e innovación (-26.5%), responsables del 75% del bienestar material a largo plazo de un país.
Las caídas en servicios básicos como Justicia, Seguridad Ciudadana, etc del 15%, del 34.6% en Cultura, del 10% en Sanidad o del 48.5% en Fomento de Empleo en los últimos dos años, son otros ejemplos adicionales de esta tendencia cuyo nocivo efecto en la sociedad también es observable a nivel Europeo.
El desastre en la política de asignación de gastos plasmada en los PGE de 2012 y 2013 se hace evidente al ver los cambios acumulativos en las partidas de educación (-31.6%) e innovación (-26.5%), responsables del 75% del bienestar material a largo plazo de un país.
Las caídas en servicios básicos como Justicia, Seguridad Ciudadana, etc del 15%, del 34.6% en Cultura, del 10% en Sanidad o del 48.5% en Fomento de Empleo en los últimos dos años, son otros ejemplos adicionales de esta tendencia cuyo nocivo efecto en la sociedad también es observable a nivel Europeo.
Si uno mira las estadísticas de
austeridad en el sector público y de crecimiento en el período 2009-2011
para los países de la Unión Europea, lo que encuentra es que la
relación descrita por los datos es negativa. Es decir, si como político
uno quisiese llevar a la ruina a un país, estas actuaciones de corte “austeríaco”
son el camino. En Grecia, con una contracción de la actividad del
sector público del 6.5% de 2009-2011, se consiguió una brutal
contracción del 7.1% del PIB, según datos del Eurostat.
Fuente: Elaboración propia con datos del Eurostat
Pero no sólo encontramos una relación negativa. El problema de esta
decadente clase política es que para tomar sus decisiones tampoco tiene
en cuenta la abundante literatura económica (para algo están los
economistas e investigadores) que cuantifica el efecto multiplicador de
reducir el gasto público en el crecimiento con técnicas estadísticas muy
avanzadas.
La tabla siguiente muestra los resultados de diferentes estudios que, a través del multiplicador keynesiano (G), relacionan el incremento en el gasto público con variaciones en el PIB, el consumo, el salario real y la inversión. Así, en la columna del PIB, el hecho de que G sea mayor que 1, significa que para un incremento de un 1% en el gasto público el crecimiento inducido en el PIB sería mayor que un 1%.
Por tanto, según estos estudios académicos de primer nivel, lo que se sabe a ciencia cierta es que por cada punto de recorte de gasto en ningún caso se obtendrá un resultado positivo, sino que va a generar un efecto muy dañino, generando un decrecimiento que finalmente será superior a la cantidad recortada.
Resultados estimados del multiplicador del gasto público
La tabla siguiente muestra los resultados de diferentes estudios que, a través del multiplicador keynesiano (G), relacionan el incremento en el gasto público con variaciones en el PIB, el consumo, el salario real y la inversión. Así, en la columna del PIB, el hecho de que G sea mayor que 1, significa que para un incremento de un 1% en el gasto público el crecimiento inducido en el PIB sería mayor que un 1%.
Por tanto, según estos estudios académicos de primer nivel, lo que se sabe a ciencia cierta es que por cada punto de recorte de gasto en ningún caso se obtendrá un resultado positivo, sino que va a generar un efecto muy dañino, generando un decrecimiento que finalmente será superior a la cantidad recortada.
Resultados estimados del multiplicador del gasto público
Estudios \ Variable
|
PIB
|
Consumo
|
Salario Real
|
Inversión
|
Blanchard
y Perotti (2002)
|
G > 1
|
G > 1
|
NA
|
G < 0
|
Perotti
(2007)
|
0 < G
< 1
|
0 < G
< 1
|
NA
|
NA
|
Mountford
y Uhligh (2009)
|
0 < G
< 1
|
G < 0
|
G < 0
|
G < 0
|
Burriel et
al (2009)
|
0 < G
< 1
|
0 < G
< 1
|
NA
|
G > 1
|
Romer y
Bernstein (2009)
|
G > 1
|
NA
|
NA
|
NA
|
Fragetta y
Melina (2010)
|
G > 1
|
G > 1
|
G < 0
|
G > 1
|
Auerbach y
Gorodnichenko (2010)
|
G > 1
|
NA
|
NA
|
NA
|
Ramey
(2011)
|
G > 1
|
G < 0
|
G > 1
|
NA
|
Nota: NA significa que en dicho trabajo no se computa el impacto del efecto de alterar el gasto en dicha variable
En definitiva, los que hacen política bajo los fundamentos de esta doctrina nos llevan con total seguridad al abismo. No sólo parten de un supuesto equivocado para recuperar el crecimiento y salir de la crisis, “que hay mucha deuda pública y que hay que recortar déficit si se quiere crecer luego”, sino que para redirigir la economía hacia una senda positiva, en un derroche de lucidez desoyen la evidencia empírica y aplican políticas que son diametralmente opuestas a las necesarias para la consecución de dicho objetivo." (econoNuestra, Economía crítica y crítica de la economía, 01/01/2013, Vicente Rios)


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