"Ecologistas en Acción quiere introducir dos propuestas que ayudarían
mucho a avanzar hacia una sociedad sostenible que sortease la profunda
crisis económica, social y ambiental actual.
La primera propuesta
es volver a ligar la creación del dinero al control democrático de la
ciudadanía. La idea de la “moneda del billón de dólares” es un tímido
paso en este sentido.
Habría que llegar mucho más allá mediante el
control democrático de los bancos centrales, la prohibición a los bancos
de que creen dinero prestando por encima de sus depósitos, y la
prohibición a las empresas de que produzcan dinero mediante ampliaciones
de capital (y otros mecanismos más sofisticados).
Este tipo de
políticas eliminarían una de las causas del tremendo poder de las
corporaciones: ya no podrían crear dinero, uno de los elementos
centrales que ha estado en la generación de las tremendas burbujas
financieras que han producido la crisis actual. Una segunda ventaja es
que la ciudadanía recuperaría el poder de la creación de dinero y, por
lo tanto, una herramienta básica para la orientación de la economía
hacia la economía ecológica, social y solidaria.
Para Ecologistas
en Acción, solo mediante un control democrático de la política
monetaria la ciudadanía conseguirá que la economía deje de estar al
servicio de los grandes capitales especulativos y se encamine a la
satisfacción de las necesidades humanas sin destrozar la base material
de nuestro planeta. Por ello apuesta por iniciativas como el mercado
social que avanzan en la creación de monedas sociales bajo control
colectivo.
La segunda propuesta consiste en volver a anclar las
monedas a elementos físicos de nuestro planeta. La “moneda del billón de
dólares” sería una moneda guardada en las arcas de la Reserva Federal
de platino, pero el valor del platino no sería de un billón, sino mucho
menos.
Lo que Ecologistas en Acción propone, en consonancia con el grupo
MaPriMi (Materias Primas y Moneda Internacional de la Universidad
Autónoma de Madrid), es que todo el dinero esté respaldo al 100% por
valores físicos, como una cesta de materias primas.
De este modo, no se
podría emitir más moneda que la respaldada por la presencia de estas
materias primas. Así la política monetaria tendría que guardar
correlación, necesariamente, con la cantidad de recursos disponibles en
el planeta y con su calidad (concentración y facilidad de acceso).
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