3.1.13

Un hombre se quema a lo bonzo al no tener “ni para comer”

"Un albañil en paro atenazado por las deudas.

Cada tarde, sobre las seis, se paraba en el quiosco situado justo delante de la entrada principal del hospital Carlos Haya de Málaga. Se dirigía al descampado donde a diario, hasta pasadas las diez de la noche, se sacaba unos euros como aparcacoches ilegal. Acudía a esa hora porque ya se había marchado a casa el gorrilla legal que se encarga de esa plaza. Sabía que desde las seis y cuarto el solar era suyo, y así evitaba pelearse con nadie.

El miércoles salió de las urgencias porque había sufrido un ataque de ansiedad provocado, según los testigos, por el agobio que le ocasionaban las deudas. No tenía tabaco y le pidió al quiosquero, Francisco Nieto, un paquete de Ducados rubio. “Me compraba cada cuatro días, y charlábamos un rato”, afirma el vendedor de prensa. “Llevaba varios días con la cara triste, amargado y le pregunté si le ocurría algo”, asegura el comerciante.

El hombre contestó que “se encontraba mal, con problemas de dinero, que tenía que pagar mucho” añade el quiosquero. Supuestamente la víctima tenía problemas económicos y llegó a comentar que “no tenía dinero ni para comer”.

Solía darle la cantidad exacta por el tabaco, cuatro euros, pero esa tarde le dio un billete de cinco porque también quería un encendedor. Nieto se extrañó y le preguntó: “¿Has perdido el mechero?”. Pero el cliente evitó responder.

Tras despedirse, el hombre caminó unos metros, pasó la concurrida parada de taxis de la calle del Ciprés y cambió de acera. Es menos transitada. “Apenas había pasado un minuto, mientras atendía a una señora, cuando oí los gritos de varias personas pidiendo ayuda —relata el quiosquero— me asomé para ver lo que pasaba”. El hombre que le acababa de comprar el mechero estaba ya envuelto en llamas.

La víctima tiene 57 años y es de nacionalidad magrebí, estaba casado y tenía dos hijos, según relatan los que le conocían. (...)

 Sus conocidos relatan que durante años trabajó en la construcción hasta que perdió su empleo por culpa de la crisis. Desde hace meses se dedicaba a ayudar a los conductores a estacionar los vehículos a cambio de la voluntad. “No quería problemas con nadie, ni peleas, ni pedía una cantidad a los conductores se conformaba con lo que le daban”.

 Los taxistas fueron los primeros en dar la voz de alarma al ver la bola de fuego. Dos de ellos cogieron los extintores de sus coches e intentaron apagar las llamas. Otra persona usó una garrafa con agua para auxiliar al herido. Uno de los vecinos del número 3 de la calle del Ciprés se asomó al balcón al escuchar mucho estruendo en la calle.

“El hombre se estaba retorciendo en el suelo de dolor y tanto la policía como la ambulancia llegaron tarde porque se confundieron de calle”, relata este testigo."   (El País, 04/01/2013)
 
 "Fallece el hombre que se quemó a lo bonzo en Málaga.

 El hombre hallado en plena calle en Málaga envuelto en llamas el pasado miércoles murió este viernes en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Las quemaduras, de tercer grado que presentaba en el 80 por ciento de su cuerpo le provocaron un fallo multiorgánico que no pudo superar, según indicaron fuentes sanitarias."    (El País, 04/01/2013)



"Un hombre de 57 años de edad que atraviesa dificultades económicas ha ingresado este miércoles en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Carlos Haya de Málaga con quemaduras muy graves tras quemarse a lo bonzo en plena calle.

 Los hechos ocurrieron en la avenida Carlos Haya, a pocos metros del centro hospitalario. La víctima presentaba heridas por quemaduras de tercer grado en el 80% su cuerpo, según el parte médico. Las llamas le afectaron a todo el cuerpo, a excepción de la cabeza y el cuello.

Un testigo que auxilió al hombre tras rociarse con una botella de gasolina y pegarse fuego con un mechero, aseguró que este le dijo que atravesaba “graves problemas económicos” y que “no tenía ni para comer”. El hombre, casado y con hijos, llevaba desempleado varios meses.

Varios taxistas situados en una parada cercana utilizaron los extintores de sus vehículos para apagar las llamas. Según los servicios de emergencia del 112, fueron varios transeúntes, junto a los taxistas, los que auxiliaron al individuo en la misma calle hasta que consiguieron sofocar el fuego. Los sanitarios fueron los encargados de trasladar a este hombre hasta el centro hospitalario.

El incidente se produjo pasadas las seis de la tarde en una de las zonas más concurridas de la capital malagueña. Los agentes de la policía científica de la comisaría de Málaga estuvieron varias horas en el lugar de los hechos recabando pruebas como la botella utilizada por la víctima, así como los testimonios de las personas que le auxiliaron. 

El suceso provocó un importante revuelo en la zona, lo que obligó incluso a la policía local a cortar el tráfico."        (El País, 02/01/2013)

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