"La mayoría de las personas interesadas en economía comparten una
creencia muy extendida: “el aumento de la oferta monetaria provoca
inflación” (es decir, que crear dinero aumenta el nivel de precios). (...)
... según los monetaristas, si se creara dinero nuevo y se repartiese entre
la gente (3), estas personas se gastarían ese dinero comprando
productos, y puesto que las tiendas se verían desbordadas por tanta
demanda, los vendedores pasarían a aumentar los precios de sus productos
para aprovecharse de la situación.
Esto extendido a toda la economía
tendría como resultado un aumento de la inflación (un aumento
generalizado del nivel de precios). (...)
... si se creara dinero nuevo y se repartiera entre la gente, muchas de
estas personas guardarían ese dinero y no lo gastarían para cubrirse en
el futuro de cualquier imprevisto (rebaja del sueldo, pérdida del
empleo, subida del IVA, subida de la luz, etc).
Otras muchas personas sí
se gastarían el dinero comprando productos: irían a las tiendas y
comprarían lo que quisiesen pero por el mismo precio al que estaban los
productos antes de que se hubiese creado el dinero, porque los
vendedores en vez de subir el precio lo que harían sería vender los
productos del almacén y producir más para satisfacer la nueva demanda.
No aumentarían precios porque ello les resultaría perjudicial ya que los
clientes podrían irse a comprar esos productos a otras tiendas más
baratas. Esto extendido a toda la economía tendría como resultado un
aumento de la producción real del país (“Y”), es decir, el PIB de la
economía. Y sin que el nivel de precios se viese afectado.
Concluyendo. En la actual situación de recesión en la que se
encuentra la economía española y en general las economías europeas, un
aumento de la oferta monetaria no sólo no provocaría inflación sino que
además estimularía la demanda y con ello el PIB.
Es por esto que, por
ejemplo, resulta un error garrafal negarse a que el BCE aumente la masa
monetaria argumentando que esa acción causaría inflación, porque
acabamos de ver que eso no sería lo que ocurriría.
Si el BCE permitiera
aumentar la cantidad de dinero para, por ejemplo, estimular programas de
gasto público que se tradujesen en un incremento de la demanda
agregada, aumentaría la producción de la economía (el PIB) y sin que se
elevara la inflación." (Attac España, Eduardo Garzón, 14/02/2013)
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