7.3.13

Si el BCE hubiese reaccionado en el primer momento del pánico financiero garantizando costes razonables del servicio de la deuda periférica, las primas de riesgo habrían bajado sin que hiciera falta ningún ajuste

"El auge de partidos antiausteridad -populistas, como se les suele llamar en los centros de poder europeos- ha interrumpido un largo periodo de calma en los mercados de deuda iniciado el pasado mes de julio con el anuncio del programa de Transacciones Monetarias Completas (OMT) y la garantía del presidente del BCE , Mario Draghi, de comprar bonos españoles o italianos -"lo que haga falta"- para bajar los costes de financiación de su deuda periférica.

El éxito virtual de la OMT -que jamás ha sido activado- se basaba en la convicción en los mercados de que un gobierno (español o italiano) que lo pidiese, estaría dispuesto a cumplir con la condicionalidad exigida por el BCE: más medidas de austeridad y más ajustes estructurales.

Pero la irrupción del excómico Beppe Grillo en el nuevo panorama postelectoral -así como el renacimiento desde las cenizas de Silvio Berlusconi- ha hecho añicos esta convicción.  (...)

Y, según la lógica esperpéntica de la zona euro, cualquier duda sobre la viabilidad de la OMT, puede traducirse en subidas de las primas de riesgo sobre la deuda italiana ( y española) haciendo cada vez más probable que tengan que pedir su activación.

 Pero según reconoció un analista de una agencia de calificación en Londres que no quiso ser nombrado, si un gobierno rebelde incumpliera las condiciones de un programa, "¿podría el BCE cerrar el grifo sin provocar una respuesta horrorosa en los mercados?".  (...)

Pero -de acuerdo con el chiste de Juncker- "bajar salarios reales no te hará ganar votos jamás", dice el analista de la agencia de calificación. Por tanto, no es de extrañar que Beppe Grillo haya calificado a Luigi Bersani, el líder de centroizquierda que trata de formar un gobierno estos días, como un morto chi parla (un muerto que habla).

Todo esto no deja de ser irónico. Porque, según explican los economistas Yuemei Ji y Paul de Grauwe en un nuevo informe sobre la austeridad y el BCE, hay motivos para pensar que los populistas antiausteridad como Grillo entienden mejor la psicología de los mercados de bonos que muchos sesudos expertos en Bruselas.

A lo largo de la crisis, "las subidas de las primas de riesgo sobre la deuda periférica han sido interpretadas como una exigencia del mercado de que hace falta más austeridad", dijo De Grauwe en una entrevista mantenida la semana pasada en su despacho en la London School of Economics.

 Angela Merkel lo suele calificar como "la disciplina del mercado". Pero en realidad, según el análisis de De Grauwe, lo que provocó la subida disparada de las primas de riesgo en el 2009 y el 2010 no era el deseo de los mercados de ver más medidas austeridad: "Se explica exclusivamente por un factor miedo", dice.

 Este miedo era achacable a la negativa del BCE de cumplir con su papel de prestamista de último recurso y "hacer lo necesario" para dar liquidez a la maltrecha periferia. En cuanto Draghi sí dio esta garantía con el programa OMT a mediados del 2012, estos miedos se esfumaron y las primas cayeron en picado. 

Según el análisis de regresión de De Grauwe, el 97% de esta reducción de las primas de riesgo en el último medio año puede ser explicado por el programa OMT y casi nada por las medidas de austeridad. Pese a ello, los países cuyas primas de riesgo subieron más -siendo Grecia el ejemplo más extremo- se han visto forzados a adoptar la austeridad más salvaje.

La paradoja es aún más extraordinaria. Porque la batería de recortes de gasto y de salarios -así como las subidas de impuestos- adoptadas en la periferia han frenado en seco sus economías.  (...)

Por si alguien aún cree la consigna supply side de "austeridad sí; crecimiento también" con la que Mariano Rajoy ganó las elecciones españolas, otro análisis de de De Grauwe y Yuemei Ji deja bastante claro que "los países que adoptaron las medidas más fuertes de austeridad experimentaron también los descensos más fuertes del PIB". Y, esto, a su vez, ha hecho casi imposible reducir la deuda pública como porcentaje del PIB.

En el gráfico de esta página puede comprobarse que "cuanto más intensa es la austeridad, tanto mayor es el aumento posterior de deuda como porcentaje del PIB", según explicó De Grauwe. Es la confirmación empírica de lo que los economistas del FMI y del británico NIERS vienen diciendo en los últimos meses: la austeridad ha resultado, en todos los casos, contraproducente para reducir la deuda en términos del PIB.

 Y es la ratio de deuda sobre el PIB lo que los mercados y las agencias de rating vigilan, ya que "el PIB supone lo que un Gobierno dispone para pagar sus deudas mediante los impuestos", dice Gill de S&P.

Dicho de otro modo, el enorme sufrimiento que la austeridad ha impuesto a los ciudadanos de la periferia , bajo el falso pretexto de que los mercados lo exigían, ha elevado, en vez de bajar, la ratio de deuda-PIB.

 Si el BCE hubiese reaccionado en el primer momento del pánico financiero garantizando costes razonables del servicio de la deuda periférica, las primas de riesgo habrían bajado sin que hiciera falta ningún ajuste. Tres palabras de JeanClaude Trichet habrían bastado. "El BCE debería haber adoptado su programa OMT mucho antes", dice Simon Wren-Lewis, de la Universidad de Oxford. En su lugar se ha elegido una "excesiva austeridad en la periferia infravalorando completamente el impacto sobre el crecimiento del PIB".

 El resultado: niveles de endeudamiento mayores de los que se habrían registrado sin austeridad. Mucho más que Beppe Grillo o la operática política italiana, esto es lo verdaderamente tragicómico de la crisis europea."            (Andy Robinson, Londres, La Vanguardia, 03/03/2013)

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