"La ministra Fátima Báñez esgrimió ayer un nuevo concepto para referirse a la dramática fuga de jóvenes talento: “movilidad exterior”.
El revuelo fue enorme porque éste podría unirse a la cantidad ingente
de eufemismos que se han venido utilizando desde que en 2008 estallara
la crisis.
Pero al ir más allá de la polémica sobre dos palabras que
conllevan una incapacidad absoluta, creo que demuestra que el
empleo, la recuperación de un mercado laboral sigue sin ser no ya la
prioridad económica de este país, sino la absoluta obsesión. (...)
Por mucho que se trate de introducir en los mensajes la palabra crecimiento, la gestión sigue girando en torno a ajustes, a recortes.
No pongo en duda que es necesario una reducción del gasto en
innumerables partidas y que pasan por una reforma profunda del sector
público para evitar duplicidades, organismos infrautilizados… Pero junto
a ese planteamiento, la obsesión debería ser el empleo.
Sin embargo, las palabras de la ministra Báñez vienen a confirmar
que ofrecer salidas profesionales y laborales a esos miles de jóvenes
que se ven obligados a hacer las maletas tras miles de euros invertidos
en su formación sigue sin ser realmente la obsesión que debería ser.
Sí,
una obsesión absoluta porque un país con un 27 % de desempleo es insostenible y todos los recortes serán insuficientes y todas las reformas financieras para hacer viable al sistema bancario no lograrán taponar la hemorragia.
Al margen de lo que, para mí, es una desfachatez como ministra de
Empleo, la de la Báñez es una nueva demostración de que reducir la tasa
de desempleo sigue sin ser esa obsesión económica en la que todos
deberían incidir." (El blog salmón, 18/04/2013)
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