"Por primera vez un importante think tank alemán analiza en
público futuros escenarios de la eurocrisis. Un final feliz es
considerado poco probable. La hipótesis desintegradora se contempla. El
peligro de que adopte formas violentas “debe ser tomado en serio”.
La
creación de una Kerneuropa, una Europa matriz con Alemania en el
centro y un euro restringido a las economías más sólidas del norte, es
vista no como algo deseado, pero sí como una hipótesis realista y la
segunda mejor salida de la crisis.
En el escenario de la desintegración, el estudio “Escenarios de
futuro para la eurozona”, divulgado por la Fundación Friedrich Ebert
(FES), fundada en 1925 y asociada a la socialdemocracia, contempla dos
subvariantes. Una sería la yugoslava con separaciones violentas. Aunque
sea un escenario negro, “debe ser tomado en serio”.
“Puede ocurrir
aunque nadie lo desee, como sucedió con el estallido de la primera
guerra mundial”. Otra variante sería del tipo de la disolución de la
URSS, cuando los gobernantes reconocen que los costos de cargar con la
periferia son mayores que deshacerse de ella.
Una tercera variante disolvente sería el llamado “síndrome
Mezzogiorno”, a partir de una diferenciación regional y no nacional. En
ese caso, en el que se cita expresamente a “Cataluña y la Italia del
norte”, “no son los estados los que rompen con la unión monetaria, sino
las regiones prósperas las que rompen con los estados para intentar
incluirse en una zona de integración central”, dice. (...)
El primer escenario es el de continuar languideciendo: en 2020 la
mayoría de los países del sur continúan necesitando rescates y el BCE
sigue comprando sus bonos. La unión económica y monetaria continua
incompleta y Europa pierde posiciones globales ante EE.UU y China. (...)
En el sur de Europa se extiende la inestabilidad, sin llegarse a
cambios de régimen. Variante de este escenario sería una “situación
japonesa”: un largo periodo de estagnación, deflación y alto
endeudamiento.
El segundo escenario es la desintegración: en 2020 los países
están divididos en diferentes bloques, algunos han regresado a su moneda
anterior y en otros movimientos populistas antieuropeístas han llegado
al poder. La consolidación fiscal es imposible en varios países por
estar sumidos en la recesión.
Aumenta la hostilidad entre países y entre
el norte y el sur de Europa. La unión monetaria se ha dividido en una
zona alrededor de Alemania y otra alrededor del Reino Unido. La
desintegración de la Unión Europea parece inevitable y apunta hacia una
recesión global.
El tercer escenario es la construcción de una matriz europea
más pequeña, más estable y exclusiva con Alemania en el centro: La Unión
Europea aún existe en 2020 pero es una Europa de dos velocidades
reducida a amplia zona de libre comercio hostil a toda integración
política.
En ese contexto, la Kerneuropa de matriz alemana
establece su unión fiscal y avanza hacia la unión política. Mientras
aumentan las desigualdades entre ella y la periferia, esta pequeña y
selectiva Europa se defiende mejor en el mercado global.
El cuarto escenario es el de la reparación y culminación
exitosa del edificio europeo: con excepciones para los países
particularmente afectados por la crisis, la unión fiscal se ha
completado en la eurozona. Los problemas han desembocado en la decisión
de Francia y Alemania de dar un nuevo salto adelante.
La mayor
integración comienza con un grupo de vanguardia decidido a ella, lo que
dibuja cierta Europa de dos velocidades. Se revisa el pacto de
estabilidad y crecimiento pero se mantiene la cultura de presupuestos
saneados. El presidente de la Comisión Europea se elige por sufragio
directo.
Una agencia europea de deuda emite, en última instancia, bonos
de deuda pública comunes. La Unión Europa prosigue su integración. Este
cuarto escenario es caracterizado por el estudio como, “el más deseable y
el más difícil de alcanzar”. (Rafael Poch, La Vanguardia, en Sociología Crítica, 23/03/2013)
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