"Fedea y los que sostienen la necesidad
de bajar los salarios para aumentar la competitividad de la economía
española y aumentar las exportaciones asumen que para que el consumidor
alemán compre, por ejemplo, más vino o aceite español, hay que bajar el
precio de estos productos a base de reducir los salarios de los
trabajadores que los producen. Veamos la evidencia que apoya esta tesis.
En primer lugar, el hecho de que haya
habido una bajada de consumo de vino y aceite español en Alemania podría
deberse a que ha bajado el poder adquisitivo de la población alemana,
resultado, por ejemplo, de la reducción de los salarios en relación a su
productividad.
En este aspecto, el incremento de las exportaciones a
base de una reducción de las rentas del trabajo (que son las mayores
determinantes de la demanda), que ha ocurrido también en Alemania,
explicaría esta reducción del consumo de aceite y vino español. En esta
situación, el nivel salarial español no tendría nada que ver con el
descenso de las exportaciones de esos productos.
Pero existe otro factor no considerado
en la tesis de que los salarios altos son el problema, de lo cual se
concluye que hay que bajarlos. El precio de un producto depende de
muchos otros factores, además de los salarios.
Depende, por ejemplo,
también de la productividad del capital, y no sólo de la productividad
del trabajo. Y depende también, no sólo de las rentas del trabajo, sino
también de las rentas del capital, incluyendo los beneficios.
Pues bien,
Fedea y Co. no tocan ninguno de estos factores. ¿Por qué no proponen
que en lugar de bajar los salarios para disminuir los precios, reduzcan
los beneficios de las grandes empresas vinícolas y aceituneras? ¿O por
qué no proponen aumentar la productividad del capital, aumentando las
inversiones que incrementen la productividad de este sector.
En
realidad, la baja productividad del sector agrícola se basa en la
superabundancia de la mano de obra, resultado de que por cada puesto de
trabajo haya veinte aspirantes a ocuparlo, la mayoría inmigrantes. Si el
empresario tuviera dificultades en encontrar trabajadores, entonces
aumentaría su inversión y mecanización de la vendimia, incrementándose
así su productividad.
Los bajos salarios facilitan la continuación de
una economía de baja productividad. Basar la economía, como Fedea y Co.
están proponiendo, en bajos salarios es condenar a España a una economía
de baja productividad. Y este ha sido el drama del sur de Europa.
Los
países del norte de Europa tienen una gran productividad y eficiencia
económica, y ello consecuencia de que no se permitieran bajos salarios
(situación que está cambiando en Suecia, resultado de las políticas
neoliberales del gobierno conservador-liberal sueco).
¿Cuál es la causa de la escasa productividad?
Esto me lleva al punto central del
porqué existe baja productividad y baja competitividad en España, y que
no tiene nada (repito, nada) que ver con el nivel salarial. En realidad
los bajos salarios contribuyen a esta baja productividad. Y no es al
revés como constantemente se acentúa.
La baja productividad se basa en la
estructura productiva del país, una situación que se reproduce en todos
los países mediterráneos y que se debe a la estructura del poder
financiero y económico en estos países. Cuando se desagrega la economía
española en sus diferentes componentes, puede verse que, estandarizando
por sector, España compara favorablemente en productividad con Alemania
(si, con Alemania).
Bela Galgoczi acaba de publicar un excelente
artículo en Social Policy Journal (07/06/2013) titulado “European Social
Model or European Stability Mechanism”, que compara la productividad
laboral, los costes de producción y la contribución salarial a estos
costes, y la productividad ajustada al salario (Apparent labour
productivity, Average Personel Costs, y wage adjusted productivity) y
muestra como en el sector manufacturero (el sector de salarios más
elevados dentro de la fuerza laboral) la productividad y los costes
salariales no difieren en gran medida de los alemanes en el mismo
sector, concluyendo de que “no existe un problema de falta de
competitividad en los costes salariales en la producción de la
manufactura”.
El problema es que este sector es pequeño dentro de toda
la economía, y que son los sectores de baja productividad, como la
construcción, los que dominan la economía.
De nuevo, situación que tiene
muy poco que ver (en realidad nada) con los salarios y mucho que ver
con las políticas estatales claramente dominadas por las instituciones
(y muy en especial, financieras) que ahora están financiando Fedea y
están pidiendo que bajen los salarios.
Políticas estatales que están
también promovidas por las mismas instituciones europeas (la Comisión
Europea y el Banco Central Europeo) y los mismos gobiernos (como el
alemán) que están pidiendo que se bajen los salarios.
Me estoy refiriendo al boom inmobiliario
en España, que determinó que la construcción fuera el motor de la
economía, absorbiendo una enorme cantidad de recursos (el 15% del PIB)
que habría podido ser invertido en otras actividades de mayor
productividad.
Y este boom fue creado y diseñado por el maridaje banca
privada - sector inmobiliario – industria de la construcción, facilitado
y estimulado por la importación de dinero procedente primordialmente de
la banca alemana. Y todo ello con la bendición y apoyo del gobierno
español, el establishment europeo, el BCE y el Banco de España, todos
ellos ahora promotores de la necesidad de bajar los salarios.
Creo que
no hace falta añadir ningún otro comentario. Se necesita osadía (la
gente llana lo definiría como “cara dura”) para que estas instituciones
ahora estén culpabilizando de la crisis a los supuestos elevados
salarios de los trabajadores españoles. En realidad, los salarios son de
los más bajos de la UE-15." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 3 de julio de 2013, en vnavarro.org, 03/07/2013)
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