"(...) Francia ha eliminado su déficit primario estructural incrementando los impuestos en vez de recortando el gasto.
Y Olli Rehn, el comisario europeo de
Asuntos Económicos y Monetarios –que debería estar alabando a los
franceses por su responsabilidad fiscal y su voluntad de desafiar a la
macroeconomía de manual en favor del evangelio de la austeridad– está
furioso y declara que la moderación fiscal debe provenir de los recortes
del gasto.
Como señalaba Wren-Lewis, Rehn se está extralimitando claramente en
este tema: Francia es un país soberano, con un Gobierno debidamente
elegido, y no está buscando, por cierto, ningún tipo de ayuda especial
por parte de la Comisión Europea. De modo que no es quién para decirle a
los franceses lo grande que debería ser su Gobierno.
Pero sin
duda, la cuestión más importante aquí es que Rehn se ha quitado la
careta. El tema no es la responsabilidad fiscal; nunca lo fue. La
cuestión siempre ha sido exagerar los peligros de la deuda para
desmantelar el Estado de bienestar.
¿Cómo se atreven los franceses a
tomarse al pie de la letra las preocupaciones sobre el déficit, y por
otro lado negarse a rehacer su sociedad siguiendo las líneas
neoliberales?" (Paul Krugman|, El País, 17 de
septiembre de
2013, © 2013 The New York Times)
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