19.9.13

Una eventual quiebra en la deuda soberana de un país periférico arrastrará a su banca... y al BCE

"Al no desactivarse el círculo pernicioso de un sistema bancario insolvente sobredimensionado, y de ciertos bonos soberanos, cuyo stock de deuda presenta una dinámica explosiva, el sistema financiero de la zona euro es más vulnerable que nunca ante cualquier cambio en la propensión al riesgo de los inversores. Un argumento similar se podría utilizar respecto a las carteras de valores y préstamos en euros. (...)

Si de repente se incrementa la aversión al riesgo, las posiciones apalancadas en activos de riesgo empezarán a cerrarse a nivel global. Entonces se produciría un colapso coordinado de todos los activos de riesgo - acciones, materias primas, instrumentos de crédito. Y por ende la mayoría de bancos occidentales no tendría capital suficiente.  (...)

En conjunto los resultados obtenidos por Acharya y Steffen apoyan la idea del tremendo problema de riesgo moral en la forma de la toma de riesgos por parte de bancos insuficientemente capitalizados, especialmente los periféricos. 

Éstos aprovechando la financiación concedida por los Bancos Centrales a tipos ridículos invirtieron en bonos soberanos de sus respectivos países para llevarse así la diferencia de tipos de interés, lo que técnicamente se denomina “carry trade”, y así tratar de recapitalizarse.

Los bancos en Portugal, España e Italia tienen más del 75% de su cartera de deuda soberana en sus bonos nacionales. Dicho de otra manera, en lugar de salvaguardar el futuro del sistema financiero europeo, se ha vuelto mucho más frágil.  (...)

La pregunta que nos tenemos que hacer es ¿por qué las autoridades no han hecho más a la hora de tratar que cortar esta trágica relación entre los bancos y los bonos soberanos de su país, con el fin de salvaguardar el sistema? (...)

Como resultado de ello, y teniendo en cuenta las medidas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), una eventual quiebra en la deuda soberana de un país periférico arrastrará a su banca, y viceversa. Y ello hará que gran parte de estas pérdidas acaben siendo enjuagadas en el balance del BCE.

 De ahí que los incentivos de los reguladores de países como Portugal, España, o Italia para romper esta dinámica sean nulos. De nuevo la pelota está en el tejado del BCE, que en vez de forzar una reestructuración del sistema bancario europeo montó está bola de nieve que amenaza con devorarlo. El BCE debería predicar menos sobre lo que tienen que hacer los demás, y preocuparse más por su labor. (...)"                     (Juan Laborda, 07/09/2013)

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