"¿"Al borde de la inflexión económica"? ¿Los primeros "brotes verdes"?
¿"Más indicadores positivos que negativos"? Hasta que la crisis
institucional tomara de nuevo un ritmo galopante con el ventilador de
Bárcenas apuntando a la alta dirección del PP, la estabilización
política pretendía hacerse atravesando el estrecho ojal de la
recuperación económica.
Los datos son conocidos: relativa
estabilización en los ritmos de destrucción de empleo, salida de la
zona de crecimiento negativo (-0,1 % para el segundo trimestre de 2013),
equilibrio de la balanza de pagos, relajación progresiva de las
presiones sobre la prima de riesgo, etc. (...)
Nos quieren convencer de que las reducciones salariales
—de ahí las recientes recomendaciones del FMI y la UE de recortarlos un
10 % más— sumadas al crecimiento de la productividad —aunque ésta no se
deba a la incorporación de nueva tecnología sino a la explosión de EREs
y despidos en masa— estarían consiguiendo un rápido equilibrio del
principal déficit de la economía española: el de la balanza de pagos.
Vienen a avalar esta explicación las noticias, no muchas por cierto, de
la instalación de algunas plantas y sedes de multinacionales en el país,
sobre la creciente capacidad exportadora de algunos sectores —automóvil
y alimentario, sobre todo—, de las buenas cuentas del turismo, etc. Si a
esto se añade la contracción del gasto público, especialmente en
materia social —educación, sanidad, pensiones— nos sale la tan querida
ecuación para estos tiempos: deflación social = crecimiento económico. (...)
Conviene recordar todo ello para no olvidar que la crisis es ante
todo una crisis política impuesta en términos de un estricto "gobierno
de los acreedores" sobre una deuda pública inflada, encarecida y
convertida en el único nicho rentable, al menos hasta hace poco, por los
grandes bancos y fondos de inversión europeos e internacionales.
Otro apunte rápido, esta vez de primera clase de macroeconomía: en
una fase recesiva en la que el crecimiento de la demanda exterior está
bloqueada por la recesión mundial, el consumo doméstico por el alto endeudamiento de los hogares y la caída del empleo
y la inversión deprimida por la falta de perspectivas, el sector
público es el único con capacidad de impulsar la demanda y por ende el
crecimiento económico.
Y sin embargo, es cierto que hay algo en la economía española que se
está moviendo y que parece tener una dirección nueva, aunque sólo sea
aparentemente.(...)
... la idea principal pasa por el saneamiento del sector financiero
a través de la concentración y absorción pública de los activos
inmobiliarios devaluados. Con activos por valor de 55.000
millones de euros, el gran banco malo resultado de la reestructuración
bancaria, la SAREB, se ha convertido ya en la mayor inmobiliaria
europea.
Su objetivo proclamado: convertir este increíble patrimonio en
un negocio rentable para sus primeros operadores —el Estado en un 45 % y
los grandes bancos y aseguradoras en un 55 %— sobre la base de su venta
en paquetes a los grandes agentes financieros. Su objetivo implícito:
crear la masa de activos y compradores para el próximo ciclo
inmobiliario-financiero.
En definitiva, seguramente no veremos nada parecido a la gran euforia inmobiliario-financiera de 1997-2007,
pero la especialización de la economía española en un poderoso sector
turístico y en la captación de inversiones globales en sus mercados
inmobiliarios no va a ceder ni un ápice.
Lo más probable, si bien con
dimensiones mucho más moderadas, es que esta especialización eleve un
nuevo grado en la financiarización e internacionalización de los agentes
y de las operaciones sobre el mercado inmobiliario español. En el mejor
de los escenarios, este proyecto logrará remontar algo la actividad
económica y el empleo, pero ni con estas el goteo de rentas
inmobiliario-financieras llegará al grueso del cuerpo social tal y como
ocurrió durante el ciclo 1997-2007.
Antes bien, asistiremos a una
notable "racionalización" de la extracción del plusvalor
financiero-inmobiliario por parte de los mismos actores que hoy
extorsionan las arcas públicas y fuerzan la deflación social." (Fuente: Madrilonia, en Diagonal Global, 09/09/2013)
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