"En lo que llevamos de 2013 los mercados bursátiles han
experimentado importantes subidas, al igual que los mercados de deuda
corporativa, de materias primas, y otros activos de riesgo. También se
ha producido un fuerte descenso en las primas de riesgo de los bonos
periféricos respecto a Alemania.
En definitiva ha tenido lugar un aumento de la propensión al riesgo de los inversores,
y todo ello en un contexto de empeoramiento de las condiciones
económicas globales, de fuerte sobrevaloración de la mayor parte de los
activos de riesgo, y un exceso de optimismo por parte de los inversores al sentirse protegidos por los Bancos Centrales. (...)
Cuando en 2008 estalla primero el mercado inmobiliario estadounidense, y
después el resto de burbujas inmobiliarias alrededor del planeta, se
inicia la actual recesión de balances, y la quiebra o
insolvencia de la mayor parte del sistema bancario occidental.
Sin
embargo, en vez de aprender y corregir los desequilibrios, básicamente
reducir y reestructurar el tamaño del sistema bancario acorde con la
economía real, se inicia de nuevo una huida hacia adelante.
Los Bancos Centrales, guiados por Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, aumentan el tamaño de sus balances considerablemente, bien financiando bancos zombis insolventes, o bien comprando en mercado secundario deuda pública o privada, y, si hiciera falta, bolsa.
Se
convierten así en la nueva centrifugadora del riesgo de mercado.
Los inversores, en una fase donde el activo libre de riesgo no da nada,
se sienten protegidos por los Bancos Centrales y expanden su propensión
al riesgo.
Bernanke, al igual que los entusiastas defensores de
la actual política monetaria, se olvidan de una de las pocas máximas
que siempre se cumple en economía: la reversión a la media del crecimiento de la riqueza en relación al PIB.
La riqueza nacional debe, y empíricamente ocurre, crecer en el largo
plazo a la tasa de expansión del PIB. Ello quiere decir que si no se
genera renta, al final las subidas artificiales de los mercados acaban
corrigiendo, en definitiva, colapsando.
En el momento actual la inmensa mayoría de activos de riesgo están sobrevalorados.
Pero este proceso ha sido incentivado, más allá de la ola de liquidez
basada en tipos de interés cercanos a cero y en la flexibilización
cuantitativa, por la debilidad del dólar estadounidense primero, y del
yen japonés después.
Sin embargo, un día estas burbujas estallaran, lo
que llevará a la mayor caída coordinada de precios de activos de riesgo
de la historia. Si de repente el dólar o el yen japonés se aprecian, las
posiciones de riesgo apalancadas tendrán que cerrarse, ya que los
inversores cubrirán sus posiciones cortas en dólares o yenes.
Entonces
ocurrirá una estampida o colapso coordinado de todos los activos de
riesgo - acciones, materias primas, instrumentos de crédito. Y les
aseguro que si eso ocurre la burbuja inmobiliaria será un juego de niños." (Juan Laborda, 24/08/2013)
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