"... el dinero no circula por la economía y esto en un sistema capitalista supone elevados niveles de desempleo y de pobreza. (...)
El problema es que hoy día, tal y como están configuradas nuestras
instituciones económicas –y concretamente desde que suprimieron la banca
pública–, la única forma de que haya más dinero en circulación es
contando con la actuación de la banca privada.
Como se explicó en este artículo,
el banco central hoy día no tiene forma de transferir dinero a los
agentes económicos, sino que primero se lo transfiere a los bancos
privados, y luego éstos se lo transfieren al resto de agentes (y en el
camino multiplican esa cantidad creando dinero bancario).
Como ya se
sabe, este dinero es transferido en forma de préstamos y con unos
intereses añadidos que es al fin y al cabo la forma con la cual los
bancos hacen negocio (2).
Los bancos centrales disponen de una serie de
mecanismos (leer este artículo
para conocerlos) mediante los cuales intentan influir en el
comportamiento de los bancos privados y lograr que faciliten más o menos
préstamos a las familias y empresas.
Desgraciadamente desde que estalló
la crisis estamos viendo que estos mecanismos no están funcionando: los bancos privados continúan sin conceder créditos a pesar de los intentos por parte del Banco Central Europeo. ¿Por qué ocurre esto?
Podemos clasificar los motivos más importantes de la siguiente forma:
1) El dinero que están recibiendo los bancos privados
(por parte del Banco Central Europeo) está siendo utilizado para tapar
sus agujeros.
Si los bancos privados estuviesen saneados y no tuviesen problemas de
solvencia, tal vez prestarían ese dinero a familias y empresas. Lo que
ocurre es que estas entidades de crédito tienen muy maltrechos sus
balances (debido a sus excesos durante el boom económico y financiero) y
por lo tanto aprovechan el dinero que reciben para sanearlos. (...)
2) A los bancos privados les sale mucho más rentable
invertir en actividades como la de deuda pública que prestar a familias y
empresas.
Desde el traspaso de la crisis bancaria a la crisis de
deuda pública y el consiguiente aumento de las primas de riesgo de los
países periféricos, se ha originado un negocio muy lucrativo en el
mercado de deuda pública.
El dinero que el Banco Central Europeo está
facilitando a los bancos privados está siendo empleado para comprar
títulos de deuda pública de países como España, Portugal o Grecia, que
generan una rentabilidad muy elevada, haciendo de esta actividad un
plato mucho más goloso que el de conceder préstamos a familias y
empresas.
A modo de comparación: para que el negocio de prestar dinero a
familias y empresas fuese igual de rentable que el de invertir en deuda
pública los bancos deberían prestar a familias y empresas a un tipo de
interés cercano al 14% (y obviamente no lo van a hacer porque nadie
aceptaría esas condiciones tan abusivas).
3) La legislación bancaria internacional penaliza los
créditos a familias y empresas (y beneficia los préstamos a bancos y
grandes empresas y las inversiones en deuda pública de países con
elevada calificación).
Los bancos privados deben por ley guardar una
determinada cantidad de dinero de forma preventiva, para poder abordar
cualquier imprevisto que pueda surgir. Esto les viene mal a los bancos
porque precisamente obtienen beneficios utilizando el dinero, no
guardándolo en sus cajas fuertes.
Esta cantidad a almacenar será mayor
cuanto más dinero utilicen los bancos en actividades arriesgadas. Puesto
que la legislación considera “arriesgado” prestar a familias y a
pequeñas y medianas empresas, los bancos evitan conceder préstamos a
este tipo de agentes (puesto que tendrían que almacenar más dinero
conforme otorgasen más créditos).
En cambio, como la legislación
considera “seguro” prestar a bancos y a grandes empresas, los bancos
prefieren conceder préstamos a estas entidades (puesto que el dinero a
almacenar no cambiaría –o no cambiaría mucho– si prestasen a agentes
“seguros”). Por todo ello, la propia legislación vigente obstaculiza que
el dinero fluya a familias y a empresas. (...)
Hace ya más de cinco años que el crédito se congeló, y todavía no se perciben señales de recuperación. (...)
Los mecanismos que están usando los dirigentes europeos para que fluya
el crédito no funcionan. En segundo lugar, y como consecuencia de lo
anterior, no resulta descabellado pensar que no es éste el verdadero
objetivo de los gobernantes europeos.
Más bien parece que lo que buscan
es rescatar a la banca privada del profundo agujero en el que ella misma
se metió a costa de cualquier cosa, sin importarle las nefastas
consecuencias que sobre el bienestar de la población se están
desencadenando.
Y es que… ¡con lo fácil que sería hacer fluir el crédito
si hubiese voluntad política! El Banco Central Europeo tiene la
capacidad de imprimir dinero sin coste alguno (porque no hay ningún riesgo de inflación en la actualidad),
y se podría obligar a la banca privada a hacerlo fluir, o se podría
nacionalizar la misma para aprovechar sus infraestructuras y con ello
hacerlo por iniciativa propia. (...)" (Eduardo Garzón, 26/08/2013)
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