"El discurso catastrofista de los que auguran que el sistema
de pensiones no es sostenible ni viable se basa en un determinismo
demográfico en el que la ecuación, a simple vista, parece irrebatible:
dentro de 20 o 30 años va a haber muchos más pensionistas y menos
trabajadores para pagar las pensiones.
Las estadísticas, sin embargo, demuestran que no hacen falta reformas estructurales que se anticipen al futuro, ni congelaciones encubiertas: basta con recuperar el nivel de empleo anterior a la crisis.
Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla y colaborador habitual de Público resumió perfectamente la situación la semana pasada durante una conferencia en Madrid al tachar de "falacia" el discurso neoliberal: "Las fuentes de financiación de las pensiones dependen de muchos más factores que la demografía.
Si los salarios son más altos, si hay más empleo,
si aumenta la tasa de actividad femenina e incorporamos a las mujeres
al mercado de trabajo, luchamos contra la economía sumergida y hacemos
una reforma fiscal que sea auténticamente progresiva, entonces las pensiones públicas serían perfectamentes sostenibles porque habrá dinero para pagarlas".
Las
estadísticas confirman las palabras de Torres. Es cierto que a día de
hoy, tomando con referencia los últimos datos publicados, los del
segundo trimestre de 2013, el ratio entre cotizantes a la Seguridad
Social y el número total de pensionistas ha bajado de 2, en concreto hay 1,97 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista
(16.265.493 afiliados por 9.074. 311 pensionistas).
En ese sentido,
2013 ha sido el primer año en que la relación entre afiliados al sistema
y el número de pensionista se ha situado por debajo de 2, la barrera
crítica en la que el sistema, tal como pronostican los agoreros, empieza
a sufrir tensiones. De hecho, en 2012 la Seguridad Social presentó un
déficit de 10.131 millones de euros.
Este ratio de 1,97 afiliados
por cada pensionista está muy lejos de los tiempos de vacas gordas que
se vivieron antes de la crisis, concretamente en el año 2007, cuando ese ratio alcanzó su ratio más alto: 2,55 afiliados a la Seguridad Social por pensionista en el segundo trimestre de aquel año.
Entonces había 19.233.948 afiliados a la Seguridad Social, casi tres
millones más que ahora.
Los pensionistas eran por aquel entonces
7.536.424 pensionistas, millón y medio menos de los que hay ahora. Las
cuentas estaban en verde: 14.109 millones de superávit.
Pero para volver a tener ese ratio del verano de 2007 haría falta que la Seguridad Social tuviera 20.974.774 millones de afiliados, es decir, unos 4.709.281 afiliados más que ahora. En España hay, según, la última EPA 5,9 millones de parados. Hagan sus cálculos.
Y
aún asumiendo que en los últimos cuatro años, desde 2009, se han
incorporado al sistema una media de 130.000 pensionistas al año, esa
cifra no es ninguna quimera: en el segundo trimestre de 2008 el sistema
ya tuvo más de 19 millones de afiliados.
Si tenemos en cuenta que se han
perdido 3,7 millones de empleos desde el comienzo de la crisis, y sobre
todo, si se tiene en cuenta que el empleo público también ha sufrido un
tajo de más de 300.000, se puede concluir que prácticamente bastaría
con recuperar lo que se ha perdido con la crisis para hacer que el
sistema de pensiones sea perfectamente sostenible.
De hecho, no conviene
olvidar que hasta 2010 las cuentas de la Seguridad Social presentaron
superávit a pesar de que ese año la economía española entró en recesión." (Público, 31/10/2013)
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