31.10.13

¿Se han dado cuenta de que antes dónde uno no osaba preguntar nunca era en las comisarías, y que ahora es en los bancos?

"(...) ¿Se han dado cuenta de que en el viejo Régimen el único sitio donde uno no osaba preguntar nunca, porque la cosa podía acabar muy mal, eran las comisarías, y que ahora son las entidades bancarias? Usted entra a preguntar y sale corrido y con la amenaza de quedarse sin nada. 

Lo ha expresado con precisión de delincuente financiero con apaños un tipo que aún no entiendo, fuera de su porte y su prestancia, qué demonios sabe de banca. Miguel Blesa: “La gente tiene la costumbre de no leer nunca la letra pequeña (de los contratos)”.
 
Cinco años de derrotas continuadas, de reformas que no significan más que te quitan algo -siempre que reforman te retiran una parte de lo que tenías-. Las pensiones a los jubilados, auténtico caballo de batalla del cinismo político.

 ¡Ruego a las autoridades mediáticas de este país que por una vez, una vez sola, para sentar ejemplo, cuando aparezcan jubilados españoles no los representen jugando a las cartas o al dominó! ¿De verdad los jubilados no hacen otra cosa? Yo conozco muchos que cuidan un huerto, hacen manualidades y hasta leen y están tranquilamente con su señora.


La historia bancaria española de esta derrota popular y ciudadana que dura ya cinco años, y que promete mucho más, tiene rasgos que ni el talento sarcástico de novelistas como Rafa Chirbes alcanzan a soñar. Que los currinches puestos por el PSOE en Liberbank paguen al marido de la eminente Cospedal, don Ignacio López del Hierro, 7.000 euros mensuales, tiene su aquel.

 Llama la atención que los jueces consideren que en las cláusulas de las hipotecas hay 37 que son abusivas, probablemente las que no tenemos costumbre de leer, que diría el atorrante Miguel Blesa, que no habrá leído en su vida ni su contrato, que para eso paga a los abogados para que redacten la letra pequeña. ¿De qué nos serviría leer la letra pequeña si no podemos cambiarla?


La cima, no obstante, hay que concedérsela a Rodrigo Rato. Implicado en tropecientas trampas. “Imputaciones”, se dice ahora. Acaba de ser contratado de asesor del más importante banco español.

 Eso me recuerda, permítanme el sarcasmo, la historia de un tipo que lleva varios meses recorriendo las cámaras de comercio de este país, que se llama Javier Llanos y que figura como economista y consultor. El tema de su disertación, a salón lleno, evita mayores comentarios: “Lecciones de estrategia en…”.        ('La derrota de los cinco años', de Gregorio Morán, Sin Permiso, 22/09/2013)

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