"¿Qué piensa cuando se habla acerca de la posible ruptura del euro?
¿Y
cómo? ¿Quién se atreve? El miedo que se tiene en Grecia es que acaben
echándolos, que no es lo mismo, pero hasta ahora el sistema es rentable
para Alemania y por tanto todo va bien. Habrá problemas que van a venir,
por ejemplo el aumento de esa oleada de inmigración africana.
Vamos a
ver cómo se controla porque la Unión Europea, cuando se trata de la
estabilidad de la banca, que es la que tiene que asegurar que puedan
devolver los créditos que han recibido de Alemania, va muy aprisa. Pero
cuando se trata de ver qué se hace para remediar, eso no se mueve en
absoluto, de manera que hay un futuro muy complejo en adelante (...)
¿Existe desesperación contenida en la gente que dice que no se puede hacer nada?
Es
una desesperación ante el hecho de que las cosas van mal y en todo esto
hay una cuestión que crea muchísimo miedo: los que tienen trabajo no
tienen ninguna seguridad de que lo vayan a conservar, saben que las
empresas pueden echar a cualquiera, cuando quieran y a muy bajo coste,
lo que obliga a la gente a mantenerse con dedicación y afán de
cumplimiento.
Hay miedo también en la gente que se ha quedado sin
trabajo a no encontrar recursos para salir adelante. Esos miedos son muy
razonables en una situación como la que se vive actualmente en España:
atormentan la vida de cualquiera. Yo estoy a la puerta de salida, no
tengo ninguna preocupación del futuro y he conseguido valerme de tal
forma que, por decirlo de alguna manera, sigo siendo útil en el mercado.
Todavía me ofrecen trabajo, tengo una situación privilegiada, sin
embargo eso no me impide ver que los demás están en una situación
catastrófica. Lo único que puede hacer un historiador es tratar de
explicar a la gente cómo están las cosas para que piensen por su cuenta y
para que entiendan que las cosas seguirán mal si no se hace algo para
evitarlo y que lo tiene que hacer la gente.
¿Con un líder que surja?
Yo
no creo en los líderes. Creo más bien en la capacidad de los ciudadanos
para regenerar la situación y crear organizaciones y formas de salida.
Si tiene que haber líderes ya saldrán de ahí. El 15-M es una fuente de
partida de lo que puede ser algo nuevo.
Hay cosas que pueden ser serias a
largo término, pero puede surgir algo nuevo. De ahí lo que surja no lo
puedes adivinar, pero la capacidad de sufrimiento de la gente no va a
ser ilimitada. Hasta ahora ha sido tremenda.
¿Habrá que romper con el egoísmo?
Bueno,
las situaciones de lucha permiten sacar a la luz la generosidad. Uno de
los terrenos donde normalmente se ha visto la capacidad de la gente
para sacrificarse suele ser precisamente en la guerra. ¡Por parte de los
combatientes, no de los dirigentes! La lucha suele generar ese sentido
de colectividad. (...)" (Entrevista a Josep Fontana, Público, 19/11/2013)
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