28.11.13

Se ha acabado la gran mentira de que lo importante para un joven era prepararse bien. Con que sepan leer y escribir y contar, ya basta, en un supermercado

"(...) Por otra parte, ¿cómo ve el cambio del sistema productivo por el sistema financiero?

Las viejas masas de obreros industriales que formaban la base de lucha sindical están desapareciendo. La máquina, contra lo que la gente creía, no ha venido a sustituir el trabajo de nivel más bajo. En principio lo que está haciendo la mecanización, las transformaciones que aporta el sistema digital, es suprimir los trabajos de niveles más cualificados. 

 Lo que está en trance de una disminución rápida es el viejo trabajador especializado, que tenía un papel importante. Entonces nos enfrentamos a un mundo donde  las masas de trabajadores van a estar en el sector servicios. En Estados Unidos, uno de los sectores donde se ha creado mayor trabajo es en los supermercados y la comida rápida. 

En ese sentido, ¿qué opina de los jóvenes con formación universitaria que prefieren estar en Londres lavando platos? 
 
Pero es que en Londres lo que les espera son trabajos de bajísima cualificación. Eso pasa en EEUU, donde gente que tiene una licenciatura en Ciencia Política está trabajando en un McDonald's. 

Normalmente, en ese nivel de trabajo tienen los sueldos más bajos, las condiciones más infames y es precisamente donde han surgido movimientos de protesta en los últimos meses, pero no tienen ninguna defensa porque son sustituibles y, cuando es así y además hay un mercado con cantidad de gente optando, no hay ningún problema. 

¿Es resultado de las diferencias sociales que se vienen agudizando?

Es resultado de toda una serie de cambios sociales que desde los años setenta para acá se vienen produciendo, lo que Paul Krugman llama La gran divergencia. Ahora ya la reconoce hasta The Economist: en su edición de la semana pasada, señala que se está produciendo un sistema de reparto cada vez más desigual de los beneficios de la productividad, que hace que la riqueza se acumule en un pequeño nivel de la gente más rica y que todos los demás vayan perdiendo parte de sus ingresos.

 No hay que olvidar que en estos días se están presentando casos de empresas donde, para garantizar el puesto de trabajo asegurado, se les está proponiendo a los trabajadores rebajas de salarios hasta del 40%. O aumento de horas, que equivale a lo mismo. 

Es una esclavitud moderada.

No sé si muy moderada, pero...

Bueno, no están con cadenas... 

¿Y si te encuentras con que la subsistencia tuya y de los tuyos depende de eso? 
 
Nos están vendiendo la idea de que hay que tener un trabajo para sobrevivir... ¿Ya no podemos aspirar a  más? 

Eso ha acabado con la gran mentira de que lo importante para un joven era prepararse bien, estudiar y tener una buena preparación: eso se ha acabado.

¿Cuál es la función de la educación?   

La educación se está convirtiendo en algo cada vez más limitado, más caro, reduciendo el acceso a quienes se lo pueden pagar y los demás, con que sepan leer y escribir y contar, ya basta. Es un cambio brutal el que se está produciendo. Tener una educación pública y una sanidad pública buenas exige que el Estado dedique muchos ingresos.

 Para eso tiene que pedir muchos impuestos y, como la tesis es que los impuestos a los empresarios son malos porque los desaniman a invertir, para producir más pues hay que reducir impuestos, que es lo único que emprende. (...)"        (Entrevista a Josep Fontana, Público, 19/11/2013)

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