"(...) Por otra parte, ¿cómo ve el cambio del sistema productivo por el sistema financiero?
Las
viejas masas de obreros industriales que formaban la base de lucha
sindical están desapareciendo. La máquina, contra lo que la gente creía,
no ha venido a sustituir el trabajo de nivel más bajo. En principio lo
que está haciendo la mecanización, las transformaciones que aporta el
sistema digital, es suprimir los trabajos de niveles más cualificados.
Lo que está en trance de una disminución rápida es el viejo trabajador
especializado, que tenía un papel importante. Entonces nos enfrentamos a
un mundo donde las masas de trabajadores van a estar en el sector
servicios. En Estados Unidos, uno de los sectores donde se ha creado
mayor trabajo es en los supermercados y la comida rápida.
En ese sentido, ¿qué opina de los jóvenes con formación universitaria que prefieren estar en Londres lavando platos?
Pero es que en Londres lo que les espera son trabajos de bajísima
cualificación. Eso pasa en EEUU, donde gente que tiene una licenciatura
en Ciencia Política está trabajando en un McDonald's.
Normalmente, en
ese nivel de trabajo tienen los sueldos más bajos, las condiciones más
infames y es precisamente donde han surgido movimientos de protesta en
los últimos meses, pero no tienen ninguna defensa porque son
sustituibles y, cuando es así y además hay un mercado con cantidad de
gente optando, no hay ningún problema.
¿Es resultado de las diferencias sociales que se vienen agudizando?
Es
resultado de toda una serie de cambios sociales que desde los años
setenta para acá se vienen produciendo, lo que Paul Krugman llama La gran divergencia. Ahora ya la reconoce hasta The Economist:
en su edición de la semana pasada, señala que se está produciendo un
sistema de reparto cada vez más desigual de los beneficios de la
productividad, que hace que la riqueza se acumule en un pequeño nivel de
la gente más rica y que todos los demás vayan perdiendo parte de sus
ingresos.
No hay que olvidar que en estos días se están presentando
casos de empresas donde, para garantizar el puesto de trabajo asegurado,
se les está proponiendo a los trabajadores rebajas de salarios hasta
del 40%. O aumento de horas, que equivale a lo mismo.
Es una esclavitud moderada.
No sé si muy moderada, pero...
Bueno, no están con cadenas...
¿Y si te encuentras con que la subsistencia tuya y de los tuyos depende de eso?
Nos están vendiendo la idea de que hay que tener un trabajo para sobrevivir... ¿Ya no podemos aspirar a más?
Eso
ha acabado con la gran mentira de que lo importante para un joven era
prepararse bien, estudiar y tener una buena preparación: eso se ha
acabado.
¿Cuál es la función de la educación?
La educación se está convirtiendo en algo cada vez más limitado, más
caro, reduciendo el acceso a quienes se lo pueden pagar y los demás, con
que sepan leer y escribir y contar, ya basta. Es un cambio brutal el
que se está produciendo. Tener una educación pública y una sanidad
pública buenas exige que el Estado dedique muchos ingresos.
Para eso
tiene que pedir muchos impuestos y, como la tesis es que los impuestos a
los empresarios son malos porque los desaniman a invertir, para
producir más pues hay que reducir impuestos, que es lo único que
emprende. (...)" (Entrevista a Josep Fontana, Público, 19/11/2013)
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