Una familia cocinando en La Tahona. / Cruz Roja Granada
"Tienen un hogar, pero no pueden hacer frente al pago de
los recibos. Es el nuevo perfil de los pobres energéticos, los que
tienen que debatirse cada mes entre poner la calefacción o comer; entre
tener agua caliente o pagar el comedor del cole de los niños.
Verónica ni siquiera pudo elegir entre estas opciones, porque ni unas
ni otras estaban a su alcance. Sin ingresos desde hace más de un año,
esta joven de 33 años, casada y con dos hijos de 12 y 9, acude cada
semana a 'La Tahona', un piso facilitado por Cruz Roja Granada que
surge como un proyecto alternativo a los comedores sociales
tradicionales.
Por La Tahona, situada en un bloque
de viviendas en la ciudad de Granada, pasan cada semana 12 familias que
cocinan y hacen la colada en las tres horas que tienen asignadas. "En
este proyecto atendemos a personas que están pasando por una mala
situación a consecuencia de la crisis, que han agotado las prestaciones
y el colchón familiar, pero que aún pueden salir a flote si les
descargamos de algunos gastos, como la luz o el agua.
Se trata de
medidas preventivas para que no se vayan a la calle", explica Francisco
Javier González, coordinador provincial de Cruz Roja. (...)
El turno de Verónica y su marido Rafael es los martes,
de 11.00 a 14.00. En dos horas se apañan para hacer las comidas y las
cenas de toda la semana. "Nos ponemos las pilas y vamos los dos a una",
dice ella con un tono que delata su sonrisa al otro lado del teléfono.
Mientras, ponen lavadoras, "las que dé tiempo", y usan el resto del
tiempo para dejar todo limpio para los próximos usuarios.
Cruz Roja les
facilita alimentos no perecederos (arroz, pasta...), además de leche y
aceite. Lo demás lo aporta cada familia, aunque también se ofrecen
tiques regalo de supermercados para que puedan comprar algunos
alimentos.
"Esto es un empujón tremendo, es una
oportunidad que me ha devuelto la fuerza para salir adelante", relata
Verónica, que en los últimos meses ha perdido 14 kilos. "Hasta hace un
tiempo –cuenta–, prácticamente no comía. Siempre tuve claro que lo que
hubiera sería para mis hijos. Ellos son lo primero".
Desde principios
de mes, los niños comen en el colegio, lo que supone todo un alivio
para Verónica, que se asegura de que al menos hacen una comida completa
al día. "Ahora sólo tengo que preocuparme de los desayunos y las
cenas", suspira como quitándose un pequeño peso de encima.
Los 4.000 euros que deben a sus caseros es otra de las losas que
impide a esta familia sacar la cabeza del agujero. Sus vecinos y
familiares han servido como colchón durante meses, pero "ya no pueden".
"Mi marido nunca había pasado por una situación así, y todo esto le
está viniendo muy grande. Antes de entrar en La Tahona, en mi casa hacía mucho tiempo que no se comía pescado. Yo estoy en tratamiento psicológico luchando por ver siempre el vaso medio lleno", cuenta sin perder el optimismo.
Verónica trabajaba como autónoma en una compañía de seguros que le
hizo pasar "malos tragos". Rafael se fue agarrando a empleos
esporádicos, mal pagados y siempre sin contrato. "En el último cobraba
25 euros al día y echaba muchísimas horas", asegura ella. "Llega un punto en el que no puedes pagar nada, ni el agua, que nos costaba 60 euros cada dos meses". Cruz Roja se hizo cargo de su último recibo.
En torno a La Tahona también se ha creado una comunidad de familias
que están pasando por lo mismo y que se intercambian trucos para
ahorrar. "Nosotros compartimos casi todas las semanas recetas
sencillas, rápidas y baratas. A lo mejor con un solo pollo podemos
hacer hasta cuatro platos". (...9
La Tahona está integrada en una comunidad de vecinos,
sin señales que distingan a este piso del resto. "Las familias –asegura
Francisco Javier González– buscan la discreción
que les proporciona un recurso que no los apunta con el dedo. Es una
alternativa a los comedores sociales que, además, promociona su
autonomía".
La permanencia en el proyecto, nacido
con el apoyo económico de la Junta de Andalucía, es temporal y puede
variar entre 3 y 6 meses, según las necesidades. "La demanda es muy
alta y pronto vamos a incorporar a una familia más al programa. El
siguiente paso es crear un segundo piso en otra zona de Granada para ir
cubriendo las necesidades de más personas", concluye el coordinador
provincial de Cruz Roja." (eldiario.es, 20/03/2014)

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