"Fredrik Reinfeldt, primer ministro sueco, se enfrenta a un
problema poco común: sus ciudadanos quieren más impuestos. Al revés que
casi en cualquier otro país, los suecos están dispuestos a pagar más
para que sus servicios públicos mejoren, ya que han notado un deterioro
de los mismos tras las últimas rebajas de impuestos del Gobierno.
A
falta de seis meses para las elecciones, el Partido Moderado (centro
derecha) que dirige Reinfeldt va muy por detrás del principal partido,
el Partido Socialdemócrata. En parte es normal el deterioro tras ocho
años de gobierno, pero tal y como recoge The Wall Street Journal, hay otro motivo de peso, y es que los ciudadanos piensan que los impuestos han bajado demasiado.
Y
eso a pesar de que Suecia, que durante un tiempo tuvo los mayores
impuestos del mundo, todavía se mantiene como el quinto país en el
ránking de presión fiscal que elabora la OCDE. Reinfeldt, en sus ocho
años de mandato ha reducido la presión fiscal del 48% del PIB al 44%. (...)
Esta estrategia de reducción de impuestos le ha ayudado a ganar dos
elecciones consecutivas, pero ahora empieza a ver como los ciudadanos le
dan la espalda por la reducción en la calidad de las infraestructuras y
las escuelas.
Y Reinfeldt ha reaccionado: tras eliminar el Impuesto de
Patrimonio, el de Sucesiones y recortar el IRPF y Sociedades, no va a
seguir bajando impuestos a pesar de la robustez de las finanzas suecas,
con una deuda pública de apenas el 40% del PIB y un déficit por debajo
del 2%. (...)
El actual primer ministro parece decidido a centrar la campaña electoral
en qué impuestos subir, no sobre si en conjunto debería haber mayor
presión fiscal. Una posición insólita en la Europa de la crisis, crisis
que por otro lado se ha notado mucho menos en Suecia que en otros
países. De momento, parece que sus dos primeras propuestas son subir las
tasas al alcohol y al tabaco." (El Economista, 05/03/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario