"P-Un debate de enorme actualidad entre los economistas de izquierda
es la conveniencia o no de romper con la moneda única. ¿Cuál es tu
opinión?
La salida del euro no me parece que sea lo prioritario ahora. En todo caso, podría ser una consecuencia o resultado de las políticas que se están desarrollando. El gran objetivo, a mi juicio, tendría que ser revertir la orientación de las actuales políticas económicas.
La salida del euro no me parece que sea lo prioritario ahora. En todo caso, podría ser una consecuencia o resultado de las políticas que se están desarrollando. El gran objetivo, a mi juicio, tendría que ser revertir la orientación de las actuales políticas económicas.
La decisión de abandonar el euro no me parece, por
sí misma, una garantía de romper con las políticas neoliberales. Porque
en el estado español antes de 1985 (ingreso en la Unión Europea), o
incluso desde la transición (1977), ya se daba una orientación
desreguladora, privatizadora y favorable al capital en la política
económica, con gobiernos de diferente signo.
Pero es cierto que estas
políticas se han intensificado en la actualidad, en un contexto de
crisis. Además, el problema crucial no es el "instrumento" -el euro-
sino los criterios sobre los que se hace pivotar la moneda única:
estabilidad presupuestaria, control del déficit público y de la
inflación como gran prioridad, etcétera.
P-¿Qué consecuencias tendría una salida del euro para los países de la periferia europea?
Esto es muy importante, porque el debate sobre el euro no puede obviar las consecuencias negativas que, de inmediato, tendría abandonar la moneda común. Ahora bien, decir esto no supone negar la posibilidad de la salida, sino subrayar una serie de aspectos que deben tenerse en cuenta. Una vuelta a la peseta (con una devaluación muy fuerte) y en una economía como la española, tendría grandes costos que además se distribuirían de manera muy poco equitativa.
P-¿Qué consecuencias tendría una salida del euro para los países de la periferia europea?
Esto es muy importante, porque el debate sobre el euro no puede obviar las consecuencias negativas que, de inmediato, tendría abandonar la moneda común. Ahora bien, decir esto no supone negar la posibilidad de la salida, sino subrayar una serie de aspectos que deben tenerse en cuenta. Una vuelta a la peseta (con una devaluación muy fuerte) y en una economía como la española, tendría grandes costos que además se distribuirían de manera muy poco equitativa.
Me refiero, por ejemplo, a
la inflación y al impacto en un modelo energético como el español,
altamente dependiente. Con la salida del euro podría apuntalarse además
el modelo de devaluación competitiva, que actualmente se desarrolla vía
salarios y que con la peseta podría darse también por la vía monetaria.
Aumentaría la deuda externa, pública y privada. E insisto en que los
costes no serían equitativos, ya que los propietarios de capitales
podrían evadirlos. En definitiva, son costes que se deberían tener en
cuenta a la hora de formular una propuesta política.
P-¿Consideras deseable una vuelta al pasado, al keynesianismo, al denominado "estado social?
Pienso que es necesario, pero no lo considero una "marcha atrás". Más bien eso es lo que nos "vende" desde el neoliberalismo, que pretendemos una vuelta al pasado. Creo que es necesario, en primer lugar, por razones macroeconómicas. Me explico. La política de austeridad -lo que llamamos "austericidio"- no lo es sólo en términos sociales.
P-¿Consideras deseable una vuelta al pasado, al keynesianismo, al denominado "estado social?
Pienso que es necesario, pero no lo considero una "marcha atrás". Más bien eso es lo que nos "vende" desde el neoliberalismo, que pretendemos una vuelta al pasado. Creo que es necesario, en primer lugar, por razones macroeconómicas. Me explico. La política de austeridad -lo que llamamos "austericidio"- no lo es sólo en términos sociales.
Lo es también en
términos económicos, ya que están desarrollándose políticas pro-cíclicas
en un momento de caída económica. Serían necesarias, por el contrario,
políticas expansivas que estimularan la demanda interna, aunque
generaran cierta deuda.
Esto sería importante, asimismo, para reducir
las desigualdades sociales y hacer posible una redistribución de la
renta, primero, respecto a la relación salarios-beneficios dentro de las
empresas; pero, además, redistribuir la renta a través de las políticas
públicas. (...)" (Entrevista a Amat Sánchez, profesor de Economía Aplicada en la Universitat de València, Rebelión, 22/03/2014)
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