24.3.14

¿Qué consecuencias tendría una salida del euro para los países de la periferia europea?

"P-Un debate de enorme actualidad entre los economistas de izquierda es la conveniencia o no de romper con la moneda única. ¿Cuál es tu opinión?

La salida del euro no me parece que sea lo prioritario ahora. En todo caso, podría ser una consecuencia o resultado de las políticas que se están desarrollando. El gran objetivo, a mi juicio, tendría que ser revertir la orientación de las actuales políticas económicas.

 La decisión de abandonar el euro no me parece, por sí misma, una garantía de romper con las políticas neoliberales. Porque en el estado español antes de 1985 (ingreso en la Unión Europea), o incluso desde la transición (1977), ya se daba una orientación desreguladora, privatizadora y favorable al capital en la política económica, con gobiernos de diferente signo. 

Pero es cierto que estas políticas se han intensificado en la actualidad, en un contexto de crisis. Además, el problema crucial no es el "instrumento" -el euro- sino los criterios sobre los que se hace pivotar la moneda única: estabilidad presupuestaria, control del déficit público y de la inflación como gran prioridad, etcétera.

P-¿Qué consecuencias tendría una salida del euro para los países de la periferia europea?

Esto es muy importante, porque el debate sobre el euro no puede obviar las consecuencias negativas que, de inmediato, tendría abandonar la moneda común. Ahora bien, decir esto no supone negar la posibilidad de la salida, sino subrayar una serie de aspectos que deben tenerse en cuenta. Una vuelta a la peseta (con una devaluación muy fuerte) y en una economía como la española, tendría grandes costos que además se distribuirían de manera muy poco equitativa.

Me refiero, por ejemplo, a la inflación y al impacto en un modelo energético como el español, altamente dependiente. Con la salida del euro podría apuntalarse además el modelo de devaluación competitiva, que actualmente se desarrolla vía salarios y que con la peseta podría darse también por la vía monetaria.

 Aumentaría la deuda externa, pública y privada. E insisto en que los costes no serían equitativos, ya que los propietarios de capitales podrían evadirlos. En definitiva, son costes que se deberían tener en cuenta a la hora de formular una propuesta política.

P-¿Consideras deseable una vuelta al pasado, al keynesianismo, al denominado "estado social?

Pienso que es necesario, pero no lo considero una "marcha atrás". Más bien eso es lo que nos "vende" desde el neoliberalismo, que pretendemos una vuelta al pasado. Creo que es necesario, en primer lugar, por razones macroeconómicas. Me explico. La política de austeridad -lo que llamamos "austericidio"- no lo es sólo en términos sociales. 

Lo es también en términos económicos, ya que están desarrollándose políticas pro-cíclicas en un momento de caída económica. Serían necesarias, por el contrario, políticas expansivas que estimularan la demanda interna, aunque generaran cierta deuda. 

Esto sería importante, asimismo, para reducir las desigualdades sociales y hacer posible una redistribución de la renta, primero, respecto a la relación salarios-beneficios dentro de las empresas; pero, además, redistribuir la renta a través de las políticas públicas. (...)"       (Entrevista a Amat Sánchez, profesor de Economía Aplicada en la Universitat de València, Rebelión, 22/03/2014)

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