"(...) Parece que identifica “izquierda” con la postura que propugna salir del euro. ¿Por qué?
A mi entender, esta postura es la única que abre la posibilidad de
hacer políticas de izquierda radical que cambien la relación de fuerzas
en favor del trabajo y contra el capital; políticas que son necesarias
para restablecer el daño infligido a los países europeos en los últimos
años debido a la crisis.
Son políticas sensatas, fundamentales, como
redistribución, control o nacionalización de los bancos, reorganización
de la producción. Estos cambios son imposibles, en mi opinión, dentro de
la unión monetaria y significan lo contrario de lo que significa hoy la
Unión Europea.
Puedo ser más específico: un Gobierno radical en Grecia debería dejar
de pagar una parte importante de la deuda, que de otra manera es
insostenible, así como cambiar las políticas fiscales y monetarias. No
podemos asumir la austeridad, no podemos apostar por superávits
fiscales.
Tiene que haber políticas diferentes, que permitan el
crecimiento de la economía. Un Gobierno radical debería nacionalizar la
banca y crear bancos públicos que dieran soporte a la reorganización de
la producción. Si atendemos a estas propuestas, nos damos cuenta de que
no pueden darse dentro de la estructura de la unión monetaria hoy.
¿No cree que si llegamos a la situación en la que un
Gobierno pueda aplicar esas medidas, la situación política europea
habrá cambiado tanto que podría pensarse en cambios en la propia
arquitectura de la UE?
A veces la izquierda necesita al Estado nación para proteger los
derechos de los trabajadores y los derechos democráticos, y no puede
hacerse de otra manera. El Gobierno de Grecia o de Portugal no puede
cambiar la estructura de la Unión Europea, pero sí puede intervenir en
Grecia y Portugal. Por supuesto, el mío no es un argumento nacionalista.
En ocasiones puedes utilizar los mecanismos del Estado nación para
crear una corriente internacional.
Si en 2010 se hubiera dado la posibilidad de una serie de gobiernos
de izquierda en varios países de Europa hablaríamos, pero ahora ya
llevamos cuatro años de crisis. Y en estos cuatro años Grecia ha sido
destrozada, Portugal y España están muy mal. No estamos discutiendo
sobre casos ideales. Y sabemos que Syriza tiene una posibilidad real de
estar en el Gobierno y tiene que decidir qué hacer aquí y ahora.
Si llegas al poder sin un plan, pensando que vas a cambiar la UE, la
consecuencia será el caos. Pero sí hay una serie de cosas que puedes
hacer. Y tienes que preparar a tu gente, mantenerles informados de lo
que es posible. Puedes involucrar a la gente en este proceso, porque al
final de ahí es de donde proviene tu fuerza.
¿Cómo se pide que se enfrenten a las consecuencias negativas de un
tipo de transición así, por ejemplo, con los costes de volver a una
moneda nacional?
Tienen que entender que hay que elegir entre una muerte lenta, que es
lo que han estado experimentando, o un shock controlado del que vamos a
salir después. Si ese es el caso, el shock y su gestión serán más
fáciles: podrás intervenir sobre la circulación monetaria, nacionalizar
los bancos y ponerlos bajo control público e imponer medidas para
impedir la fuga de capitales.
Intervenir en los mercados de petróleo,
medicinas y alimentos. Habrá que hacer provisión para cubrir las
necesidades inmediatas por un corto periodo de tiempo hasta que la
demanda vuelva a normalizarse. Todo esto se puede implementar de forma
controlada si el Gobierno de izquierdas está seguro de que tiene que
hacerlo. (...)" (Entrevista a
Costas Lapavitsa, Attac Madrid, 07/03/2014)
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