"(...) Una de las causas por las que un país puede caer en una crisis de
legitimidad severa radica en el hecho de que sus indicadores
estadísticos sean puestos en entredicho por los expertos y/o los
organismos internacionales. En España ya hemos vivido varios episodios
de lo que se ha vendido a llamar apagón estadístico (...)
Entre los ejemplos recientes, resalta la discrepancia que destapó la
publicación de la nueva encuesta de viviendas, que ha sustituido al
otrora censo de vivienda. Las cifras que publicó el INE, en España hay
25,2 millones de viviendas, distribuidas de la siguiente manera: un 71%,
principales; un 14,6%, secundarias, y un 13,7%, vacías.
Habría por
tanto 3,4 millones de viviendas en esta última categoría. Estas cifras
no concuerdan con las que manejaban otras fuentes, incluso dentro del
INE, que cuantificaban el stock de vivienda en unos 30 millones, de los
que las vacías representaban el 20%, es decir, alrededor de seis
millones
Esto quiere decir que algo ha pasado en los últimos meses. De
hecho, el INE preveía publicar estas cifras a finales de 2012, pero,
según diversas fuentes consultadas, la fuerte presión de los promotores y
constructores habría influido para que no se presentase tan elevada
cantidad de pisos vacíos, porque ello hubiera supuesto el desplome de
precios.
El cambio de cifras puede haberse llevado a cabo, en parte, mediante
el trasvase de una parte de las viviendas vacías a la categoría de
secundarias. Y también habría influido el cambio metodológico en el
cómputo del censo de viviendas y edificios, que ahora se realiza
mediante encuesta y muestreo aleatorios en los que trabajan 5.000
agentes censales en toda España.
Teniendo ya un aparato estadístico muy
deficiente en materia de vivienda, este censo tan precario añade más
sombras a la situación del mercado y sus necesidades reales. Por tanto,
se habrían retorcido los datos para suavizar los indicadores que, en
este momento, están evidenciando la incapacidad política del Gobierno en
el tema de la vivienda.
Sin buenas estadísticas, y sin la transparencia
e independencia del INE, no será posible realizar un buen diagnóstico
ni, por tanto, tomar las decisiones adecuadas para enderezar el rumbo
del grave problema de la vivienda. (...)
En resumen, la manipulación de los datos estadísticos forma parte de la
estrategia de los gobiernos que tratan de modificar la realidad
económica y social de un país en aras de beneficios electorales. En
España los episodios recientes son notables, en estadísticas de
vivienda, déficit público o el propio PIB, lo que resta credibilidad a
la propaganda del propio ejecutivo.
Pero cuando otros estamentos
publican informes tan demoledores como el de Cáritas, es el propio
Gobierno el que desacredita el trabajo de una organización como la ONG
ligada a la Iglesia católica.
Estamos ante una campaña en toda regla
para silenciar todas las evidencias de que la realidad social y
económica es mucho peor que lo que proyecta el Gobierno y sus aliados
económicos, como Botín o Repsol. (...)" (Alejandro Inurrieta, 30/03/2014)
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