"(...) El ingente esfuerzo de Thomas Pikketty queda
plasmado en el carácter innovador y pedagógico de su libro, con un
lenguaje sencillo y atractivo, y representa un soplo de aire fresco para
la profesión.
Pero a diferencia de él, desde estas líneas prevemos un
colapso de la riqueza financiera de los más ricos, y una mayor
aportación futura de la participación del factor trabajo en la renta
nacional. Vayamos por partes.
La aplicación de las políticas económicas sugeridas por la ortodoxia
neoclásica en las últimas décadas ha generado dos dinámicas opuestas.
Por un lado, un aumento de la riqueza concentrada cada vez en menos
manos.
Por otro, un descenso de las renta disponible, especialmente en
su componente salarial. Como consecuencia, han provocado un aumento de
las desigualdades sociales y un empobrecimiento de gran parte de la
población. Diversos estudios relativos a la economía estadounidense o
española, y que ya detallamos en su momento, así lo confirman.
Estas dinámicas, a su vez, están íntimamente ligadas con las políticas monetarias implementadas por los Bancos Centrales,
especialmente desde finales de los años 90. Sólo han servido para
generar burbujas en los mercados financieros e inmobiliarios de medio
mundo. Han sido diseñadas para promover el endeudamiento y la
especulación.
Desde la crisis de distintos países emergentes en el período
1997-1998 la economía global no ha hecho otra cosa que moverse de
burbuja en burbuja de activos, con el agravante de que a cada inflación
de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de
manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico
negativo se acrecentaba.
Los Bancos Centrales temerosos de caer en un proceso de deflación por
endeudamiento se han dedicado a gestionar el riesgo. Se trata de una
política monetaria preventiva de estabilización que genera un tremendo
problema de riesgo moral, porque al final los inversores terminan
incrementando aún más su apetito por el riesgo, aumentando su
apalancamiento, haciendo todavía más vulnerable a la economía global.
Desde el punto de vista de la valoración, en definitiva, se modifica
el perfil temporal de los rendimientos de los activos mobiliarios e
inmobiliarios, inflándolos hiperbólicamente. Al final estas exuberancias
irracionales acaban pinchándose, pero cuando estallan, pensemos en
nuestra burbuja inmobiliaria, terminan provocando
recesiones-depresiones. (...)
la riqueza nacional debe, y empíricamente ocurre, crecer en el largo
plazo a la tasa de expansión del PIB. Bajo esta premisa, no se volverá a
los niveles de riqueza neta sobre renta de los siglos XVIII o XIX como
sugiere Thomas Pyketti.
Bajo éste diagnóstico, diferente al de la ortodoxia, podemos sacar varias conclusiones y previsiones.
Los profundos errores de las políticas económicas propuestas por la
ortodoxia, han afectado a dos aspectos fundamentales que se suelen
olvidar: la mayor desigualdad y concentración de renta desde los años
previos a la Gran Depresión, y la generación de la mayor burbuja
financiera de la historia. En segundo lugar, los mercados financieros
están sobrevalorados y se ajustarán a la baja.
Por lo tanto, no se cumplirá la temida vuelta del ratio Riqueza
Neta/Renta Nacional a los niveles de los siglos 18 y 19, tal como
aparentemente sugiere Thomas Pyketti.
En este sentido, y
a diferencia de la inmensa mayoría de los economistas, prevemos una
reversión en la tendencia descendente de la participación de los
salarios en la renta. Concretamente anticipamos que en el medio plazo el
ratio del factor trabajo sobre el capital revertirá a la media subiendo
la participación del primero ¿Por qué?(...) "
(...) Tras las consecuencias nefastas de una política monetaria laxa tendente a fomentar el endeudamiento y la especulación, unos tipos de interés más altos harán que la fuerza laboral sea más atractiva que el capital, revirtiendo así lo que ha ocurrido en la década pasada.
La Universidad de Standford fue de los poquitos
entes académicos de postín norteamericanos que anticiparon el momento y
la intensidad de la crisis, concretamente un pequeño grupúsculo de
economistas alrededor del profesor Mordecai Kurz.
Si
bien a nivel empírico, la reversión a la media de la participación del
trabajo sobre el capital está implícita en los datos de los últimos 150
años, el profesor Charles Jones de Stanford ha demostrado a nivel teórico por qué esa reversión a la media se produce en el largo plazo.
Esperemos, por el bien de todos, que todos estos argumentos sean
suficientes para que al final, y frente a las previsiones de la mayoría
de economistas, los salarios aumenten su peso en la renta nacional. Y es
preferible que cuanto antes mejor. De España y sus políticos, olvídense." (Juan Laborda, Vox Populi, 07/05/2014)
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